Revista de Historia, N° 18, Noviembre 2017, pp. 32-55
Departamento de Historia, Facultad de Humanidades,
Universidad Nacional del Comahue.
ISSN-e 2591-3190
http://revele.uncoma.edu.ar/htdoc/revele/index.php/historia/index

Neuquén, el límite de la organización anarquista en la Patagonia Norte (1918-1923)

Neuquén, the limit of the anarchist organization in northern Patagonia (1918-1923)

Hernán Scandizzo * hernan.gsp.74@gmail.com

Resumen

En 1917 la llama de la revolución de los soviet, que en Rusia había terminado con el imperio de los zares, recorrió el mundo e iluminó al proletariado. Argentina fue sacudida por el espíritu insurrecional, que tomó las calles porteñas durante la Semana Trágica (1919), la pampa bonaerense con las huelgas de braceros (1918-1922), los campos de Santa Cruz con los peones rurales paralizando el territorio (1920-1921), los quebrachales de Santa Fe y Chaco con los levantamientos de hacheros y trabajadores del tanino (1919-1920). La confrontación era el emergente de un clima de época que se expresaba también en el alza de la organización obrera y en su expansión más allá de los principales centros de actividad económica. En ese contexto, la Federación Obrera Regional Argentina (Comunista o del V Congreso), orientada por anarquistas, proyectó desarrollar su organización en el norte de la Patagonia. En este artículo indagamos el surgimiento de sociedades de resistencia en las localidades rionegrinas de Allen, Cipolletti

 

Neuquén, el límite de la organización anarquista… y Gral. Roca y el frustrado intento de extender su influencia a Neuquén. También nos detenemos en conflictos obreros registrados por esos años en los yacimientos petrolíferos de Challacó y Plaza Huincul y en las obras del dique Contralmirante Cordero.

Palabras clave: Anarquismo, Patagonia, represión, movimiento obrero.

Abstract

In 1917 the flame of the soviets revolution which put an end to the empire

of tsar in Russia spreadaround the world an d ignited the proletariat. Argentina was shaken by that insurrectional spirit, which seized the streets of Buenos Aires during the Tragic Week (1919), the Pampa region with the braceros (manual harvesters) strikes (1918-1922), the fields of Santa Cruz with farmhands paralyzing the territory (1920- 1921), the quebracho forests of Santa Fe and Chaco with the uprisings of axmen and tannin workers (1919-1920). The confrontation was the emerging factor of the political climate of the time, which was also expressed in the rise of working class organizing and its expansion beyond the main centers of economic activity. In that context, the Federación Obrera Regional Argentina (Communist or V Congress), led by anarchists, planned to develop its organizing in northern Patagonia. This article looks into the emergence of resistance societies in the localities of Allen, Cipollett, and General Roca (Río Negro province), and the frustrated attempt to extend its influence to Neuquén province. We will also focus on labor conflicts documented during those years in the oil fields of Challacó and Plaza Huincul and in the works of the dyke Contralmirante Cordero.

Key words: Anarchism, Patagonia, repression, labor movement.

Fecha de recepción: 25 de septiembre de 2017 - Fecha de aceptación: 25 de octubre de 2017

 

Hernán Scandizzo

Introducción

Hacia fines de 1917 y principios de 1918 comenzó a desarrollarse en el norte de la Patagonia un proceso de organización obrera impulsado por la F.O.R.A. V, anarquista, que se extendió hasta 1930 y cuyo período de mayor intensidad se registró entre 1921 y 1923. Esta experiencia se enmarcó en el ciclo de alza de la movilización obrera abierto en el país por la reactivación de la actividad económica posterior al fin de la Primera Guerra Mundial y el triunfo de la Revolución Rusa.

En este artículo se intenta reconstruir el derrotero de una experiencia escasamente investigada, la excepción la constituyen los trabajos de Graciela Suárez, referidos a la represión del anarquismo en Río Negro.1 Las afirmaciones e interrogantes aquí planteados pretenden contribuir a la recuperación de la memoria de organización y resistencia de los trabajadores y trabajadoras de la región durante la primera mitad del siglo XX. Además busca poner en tensión interpretaciones que, en investigaciones pioneras sobre en el mundo del trabajo en Neuquén, se hicieron sobre conatos de huelgas registrados entre 1917 y 1921 y las estrategias desplegadas por el Estado nacional para contener la protesta obrera en los yacimientos fiscales.2

La llama roja

El triunfo de la revolución de los soviet en Rusia, en 1917, abrió nuevos horizontes para el proletariado mundial. Los destellos de la llama roja llegaban a una Argentina en que la actividad económica se reactivaba con el fin de la Primera Guerra y los conflictos laborales se expresaban con más intensidad. El movimiento obrero se recomponía de la represión del Centenario de la Revolución de Mayo -que había arrasado sus organizaciones, locales y periódicos, y enviado a prisión o deportado a sus cuadros sindicales y revolucionarios- y del disciplinamiento impuesto por los años de alta desocupación. Los destellos de la roja llama llegaban a una Argentina en la que además, a través del voto obligatorio, secreto y masculino, Hipólito Yrigoyen había accedido a la

 

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Presidencia de la Nación, quebrando la continuidad del orden conservador y habilitando nuevos canales de diálogo/negociación Estado – sindicatos.

Diego Abad de Santillán, que fuera editor del diario anarquista La Protesta, se refirió al período 1918-1921 como un tiempo en que por momentos la revolución golpeaba a sus puertas y les “hacía sentir el júbilo de la hora suprema de todas las reinvindicaciones”.

“Una ola internacional de entusiasmo solidario conmovió a los esclavos modernos y les llamó a la conquista del porvernir (…) Se vivieron en esos años horas inolvidables y el despertar de los pueblos ofreció un espectáculo grandioso y conmovedor. ¡Por fin se descubría a nuestras miradas ansiosas la tierra prometida! Surgió una Rusia preñada de libertad de entre los escombros del zarismo y por todas partes caían en ruinas los viejos sistemas carcomidos por la ola de fuego de la revolución”.3

Las estadísticas del Departamento Nacional de Trabajo reflejan en cifras “el júbilo de la hora suprema”. Según los registros del organismo estatal, de unos 14 mil trabajadores que participaron de alguna actividad huelguística en 1916, el promedio ascendió 135 mil anuales entre 1917-1921, con un pico de más de 300 mil huelguistas en 1919, y una caída a 41 mil trabajadores en 1922.4 El alza de la conflictividad se daba en simultáneo con el surgimiento de nuevos sindicatos y cotizantes que se sumaban tanto a la Federación Obrera Regional Argentina IX Congreso (o F.O.R.A. sindicalista), mayoritaria; como a la F.O.R.A. V Congreso (F.O.R.A. anarquista)5, o se mantenían autónomos.6 Por esos años también se ampliaron las fronteras de intervención, la organización obrera se extendió más allá de los centros de producción más concentrados, puertos y nudos ferroviarios. Con el objetivo de promover la sindicalización y fortalecer los procesos en marcha, ambas F.O.R.A. delegaban en gira de propaganda a hombres y mujeres7 que por semanas daban conferencias y participaban de asambleas en localidades y parajes alejados de las grandes urbes. También federaciones como la de los marítimos (F.O.M.) cumplieron un rol destacado, en los puertos donde sentaban sus bases propagaban la organización de diferentes gremios. Fruto de esa labor, nuevos actores se incorporaron a las filas del movimiento obrero, como los peones rurales de la Patagonia austral, los hacheros y trabajadores del tanino de la región chaqueña y los mensúes de los yerbatales misioneros.

José E. Niklison, funcionario del Departamento Nacional del Trabajo, escribía en 1919:

“[L]a organización sindical obrera, al comenzar el año 1918, había adquirido, en virtud de los grandes acontecimientos producidos, una tan sólida cohesión y una fuerza de autoridad y elementos tan notables, que le impusieron, podría decirse, violentamente, a la atención de todo el país en que ya empezaba a dejarse sentir como un nuevo e incontrastable poder.”8

“Ese poder nuevo e incontrastable” aparecía como una amenaza para el orden social construído por la clase propietaria. Ésta, también convulsionada por el triunfo plebeyo que significaba la llegada de Yrigoyen a la Casa Rosada, creó las condiciones para que se desate la violencia estatal y paraestatal.9 En las nuevas fronteras, como el Chaco santafesino o la Patagonia austral, se expresó de la manera más descarnada que el objetivo de la represión desplegada en el bienio 1920-1921 era acabar con la organización obrera. Como se constata en las investigaciones de Osvaldo Bayer y Alejandro Jasinski, fue la intransigencia patronal antes que el desborde obrero el preludio de las acciones represivas.10 Al decir del militante libertario Generoso Cuadrado Hernández:

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“[D]esde el instante en que las organizaciones logran aglutinar grandes masas para obtener condiciones más humanas en lo político, en lo económico y en lo social, tanto en las urbes como en las campiñas, en los obrajes y en los yerbatales, los métodos represivos de las autoridades se tornan más violentos”11.

¿Qué demandaba “ese nuevo e poder incontrastable”? Juan Suriano destaca que en las huelgas del período 1917-1921 prevalecieron las reivindicaciones económicas, a través de las cuales se buscaba revertir la caída de los salarios.12 Este carácter, sostiene, era producto de una mayor gravitación de la corriente sindicalista en el movimiento obrero; o reflejo de la pérdida de la hegemonía que el anarquismo había detentado hasta 1910. Sin embargo, en los mismos pliegos de demandas también se hacía referencia a mejoras en las condiciones de trabajo y a la intervención del sindicato en el control de los procesos de producción, las contrataciones y despidos, lo que ampliaba el alcance de la disputa más allá de lo económico.13 Lo que Cuadrado Hernández definía como “obtener condiciones más humanas en lo político, en lo económico y en lo social”.

Suriano sostiene que la estrategia de la F.O.R.A.V, de tensar los límites permanentemente y despreciar las instancias de negociación estatales y luchas por mejoras económicas, no se ajustaba a los nuevos escenarios políticos y sociales que se abrían en el país, favorables al pragmatismo que ganaba terreno en el movimiento obrero. El autor subraya que la rigidez de las posiciones anarquistas, la pretensión de condicionar la unidad de las federaciones obreras al sostenimiento del finalismo revolucionario (el comunismo anárquico), y la negativa a adoptar nuevas formas de organización -el esquema de federaciones por industria- condujeron a su debilitamiento.14Sin embargo, en aquellos años convulsionados, la federación anarquista experimentó un sostenido crecimiento y extendió su presencia a territorios vírgenes de organización. Andreas Doeswijk, afirma incluso, que llegó “a amenazar seriamente a la hegemonía sindicalista en su protagonismo social”.15

En ese contexto de crecimiento sostenido, las sociedades obreras anarquistas hicieron pie, en 1920, en el Alto Valle de Río Negro, y tres años más tarde se propusieron extender a Neuquén. Por entonces en la capital territoriana funcionaban sindicatos de proyección nacional, como el de los trabajadores ferroviarios y el de empleados de correos y telégrafos; también, en 1919 un Centro Obrero que, a pesar del nombre, era dirigido por pequeños comerciantes, empleados y profesionales.16

Poco después de su fundación el Centro Obrero presentó candidatos en las elecciones municipales y, según acusaron más tarde, el triunfo les fue arrebatado “a fuerza del machete y máuseres policiales”, “por el caciquismo que imperaba”.17 Tiempo después cambió su nombre por Centro Socialista y adhirió al partido fundado por Juan B. Justo, una fuerza nacional y con representación parlamentaria que podía darle cobertura ante eventuales ataques.18 Si una organización de carácter reformista estaba expuesta a esas vicisitudes, no sorprende que la aparición en la vía pública de panfletos de reivindicación obrera derivara en la instrucción de un sumario por presunta infracción a la Ley Defensa Social.19

Ernesto Bohoslavsky afirma que “en Neuquén el tiempo de la Patagonia-progreso fue pospuesto en nombre de la seguridad nacional: allí, hasta entrado el siglo XX, el soldado fue la estampa más común que el farmer”.20 En un ambiente de fuerte gravitación cuartelaria, la hostilidad era la primera reacción contra todo aquello que pudiera ser interpretado ajeno extraño al orden castrense, como la formulación de demandas y la existencia misma de organizaciones obreras.

Los inicios del forismo en el Alto Valle de Río Negro

El dique y la contención de la demanda obrera

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Construcción del dique Contralmirante Cordero, 1912 (Museo del Riego)

Hacia 1918, con la intervención de agrupaciones de Bahía Blanca, habrían comenzado las tareas de propaganda y organización entre los trabajadores del Alto Valle. Al menos eso se desprende de una crónica de Salvador Mayor, militante de Casa del Pueblo de Ingeniero White, publicada en La Protesta. En las primeras líneas sostenía que la noticia de un conato de huelga despertó su atención y motivó el viaje, luego daba testimonio de las condiciones de vida y de trabajo en las obras de apertura de canales.

“Llegamos a Río Negro donde existe la más inicua explotación sobre los trabajadores, los cuales duermen en carpas que tienen por techumbre el espacio, después de una jornada bruta y bárbara, subiendo por los planchones con una carretilla desde una profundidad de 8 metros, aquellos hombres realizan trabajos de titanes; mal comidos, con los músculos rendidos, están deseosos de tumbarse para mal descansar del trabajo bárbaro que realizan.”21

Además, enfatizaba Mayor, que esos trabajadores percibían “un salario que humilla”, “pues nunca les llega para sufragar el gasto del mes, quedando por lo tanto a merced del explotador”.

“Fuí de carpa en carpa llevando a estos camaradas la voz de aliento, haciéndoles comprender que era preciso que se organizaran para abolir la maldita práctica del trabajo a destajo; mis palabras no fueron pronunciadas inútilmente, pues están haciendo los trabajos necesarios para organizarse; tanto es así, que por correspondencia solicitan camaradas para que por medio de conferencias les den las voces de aliento, en aquellos parajes vírgenes donde lo único que oyen es el grito estentóreo de un comisario que se porta a lo señor feudal.”22

Desde esos años, el norte de la Patagonia se transformó en zona de influencia de las diferentes expresiones del anarquismo de la ciudad puerto bonaerense. Además de la F.O.R.A.V, se constata también este vínculo en el desarrollo de la corriente antorchista23, y, en las décadas de 1930 y 1940, con la Federación Anarco Comunista Argentina.24

Neuquén, el límite de la organización anarquista…

Mayor asegura que el Alto Valle era un “paraje virgen” de organización obrera y proselitismo revolucionario, sin embargo, como menciona en su nota, viajó a la zona tras enterarse de un conato de huelga registrado allí meses antes. ¿Se refería a la protesta que estalló en abril de 1917 en las obras del dique Contralmirante Cordero? Es muy posible que así sea, y aunque de aquel hecho se ignora el tenor de la demanda, sí se conoce el saldo represivo, cinco trabajadores fueron detenidos por lesiones y trasladados a la cárcel de Choele Choel: Pascual Familiari, Domingo Tripoli, José Palombo, Antonio Vadata, Santo Tripodi y Salvador Tripodi.25

En enero de ese año, poco antes de que se declarara la huelga, el ingeniero Luis Kambo, entonces director de las obras del dique, afirmaba: “[El personal] se encuentra contento y nunca hemos tenido que lamentar ninguna rebelión, ni tanto menos huelgas, lo cual creo deberá más que todo atribuirse al sistema introducido de atenderse personalmente por los ingenieros, cualquier queja”.26

A considerar por los hechos, el personal no estaba tan contento. En 1920 se declaró otra huelga. De la documentación consultada surge que en esa oportunidad los detenidos fueron treinta y tres27, cinco veces más que en la anterior. La represión fue ejecutada por una dotación de la Policía del Territorio del Neuquén que había sido puesta a disposición de Lorenzo Lépori,28 a cargo de la construcción del dique.29

Enrique Masés afirma que ambas huelgas fueron impulsadas “por trabajadores de origen español e italiano, generalmente expulsados de las obras por ese motivo”, y que en ellas hubo baja participación de obreros argentinos y chilenos 30. Como en el conflicto anterior, tampoco contamos con datos sobre el carácter de las demandas, duración y nivel de acatamiento. La afirmación de Mayor sobre una coordinación en marcha entre trabajadores del valle y organizaciones bahienses, abona la sospecha de que la segunda huelga fue orientada o al menos estuvo relacionada con el desembarco de la F.O.R.A. V en la región. Más aún cuando ese mismo año comenzaron a funcionar sociedades de Oficios Varios en Cipolletti, Allen y General Roca adheridas a esa federación. El conflicto, entonces, no sería un hecho aislado producto de la agitación de un grupo de trabajados españoles e italianos que finalmente fueron expulsados de la obra, sino un emergente de un proceso de organización.

Otro elemento que aporta a esta hipótesis son dos nombres que surgen de la lista de detenidos. Uno es Miguel Soler, quien hacia 1925 estuvo a cargo de la secretaría de la Sociedad Oficios Varios de General Roca.31 El otro, José Palombo o Polombo, arrestado en ambas huelgas, y del que no se tienen mayores datos. El hecho de que haya participado en ambos conflictos hace pensar en que tuvo algún tipo de protagonismo en esas acciones. ¿Fue uno de los nexos con Bahía Blanca?

b. La llama roja que iluminó el valle Neuquén, el límite de la organización anarquista…

 

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Trabajadores rurales Villa Regina, década de 1920 (Proyecto Allen)

En 1920 en General Roca, Cipolletti y Allen se conformaron sociedades de Oficios Varios, en esta última localidad también fue constituida una sección de la Federación Obrera Regional Portuaria, que nucleaba a los estibadores de la playa ferroviaria.32.Las sociedades de Oficios Varios estaban compuestas por un reducido número de trabajadores de diferentes gremios y tenían por finalidad sentar las bases para avanzar en la organización de los obreros por oficio.33 Un objetivo que nunca fue alcanzado en la región, ya que si bien en General Roca se constituyeron sociedades de obreros panaderos (1922)34, ladrilleros y albañiles (1927)35, éstas se disolvieron poco tiempo después.36

La F.O.R.A. V alcanzó su mayor desarrollo en el Alto Valle en el trienio 1921-1923, cuando las masacres de trabajadores en el Chaco santafesino, en Santa Cruz y en otros puntos del país cerraban un ciclo de avance de la clase obrera. Sin llegar a protagonizar movimientos reivindicativos de envergadura, logró cierto predicamento entre los trabajadores del ámbito urbano y los jornaleros rurales. Llevó la propaganda más allá de las localidades donde funcionaban sus sociedades de resistencia, como Cinco Saltos, Km 1120 (Ing. Huergo), Chimpay y Chelforó, y otras más distantes, como Anzoátegui, en el Territorio Nacional de Pampa Central. También tuvo la capacidad para propiciar un boicot exitoso contra un comerciante de General Roca37, se dio una estrategia de intervención cultural a través del cuadro filodramático Floreal y, no es un hecho menor, pudo mantener sus posiciones tras una fuerte represión desatada en Allen.

c. Caza de obreros

En enero de 1921 las autoridades policiales de Allen anotaron al dorso de un manifiesto de la Sociedad Oficios Varios y Biblioteca Obrera que habían incautado:

“Es increíble que la Gobernación no tome medidas por intermedio de su policía, en una región como la del Valle del Río Negro jamás se debería permitir reuniones de soviet revolucionarios que tiendan a producir malestar en la región y quizás a despoblarla”38

El volante en cuestión había sido anexado al sumario instruido por presunta infracción de la Ley de Defensa Social. Firme en esa interpretación, a lo largo de ese año la policía allense no autorizó ninguno de los permisos tramitados por la sociedad obrera para realizar asambleas o actos públicos. Esa situación fue incrementando el malestar de los trabajadores, y la tensión eclosionó sobre finales de noviembre de 1921, cuando los foristas decidieron marchar hacia la plaza del pueblo y realizar un acto que habían programado y que no contaba con el asentimiento de las autoridades territorianas. Una partida policial irrumpió en la plaza e intentó dispersarlos, pero desistió ante la determinación de un grupo de obreros de resistir armas en mano.39
Horas después se desencadenó una feroz cacería de obreros en la que intervinieron la policía y -según denunciaron los anarquistas- la Liga Patriótica Argentina, que contaba con brigadas en Cipolletti y General Roca. Durante meses el local de la sociedad de resistencia permaneció cerrado y ante cada intento de reabrirlo, se producían detenciones; a obreros de militancia destacada la policía le prohibió regresar a la localidad.
Cuando la hostilidad atemperó el centro obrero y biblioteca de Allen fue reabierto, al tiempo que se desplegaron estrategias en el seno de la federación para apuntalar a las sociedades de resistencia valletanas. En febrero de 1922, al conformarse la Federación Obrera Provincial de Buenos Aires (FOPBA)40, se acordó el ingreso provisorio de las sociedades obreras de Río Negro y La Pampa, con el objetivo de “cohesionar la acción del proletariado de los territorios limítrofes que carecen de una representación orgánica que los conexione entre sí a los efectos de la lucha y la común defensa frente al capital y al Estado”41.

Sin embargo, un año después, las sociedades de resistencia afirmaban no haber recibido el apoyo que demandaban. En marzo de 1923 Oficios Varios de Allen y Cipolletti plantearon al II Congreso de la FOPBA la intención de escindirse y constituir una federación local en el Alto Valle, lo que significaba tomar a su cargo las tareas de propaganda y organización y establecer comunicación directa con el Consejo Federal.42 Resuelta la salida, las sociedades obreras del valle organizaron una gira de propaganda para mayo de 1923, con actos en Cipolletti, Cincos Saltos y Neuquén.
Cruzar el río
En abril de 1923, un delegado de la Comisión de Propaganda de Allen se entrevistó en Neuquén con el gobernador Francisco Denis, el objetivo era conseguir la autorización para montar, por primera vez, la tribuna de la F.O.R.A. V en la capital del territorio. La localidad en la que intentaba desembarcar la federación era caracterizada como un lugar “donde impera el machete y la cárcel. La mayoría de los pobladores son milicos y demás elementos prendidos a la teta del presupuesto. Y los que no lo están, aspiran a prenderse. Trabajadores hay una ínfima minoría.”43 Esa “mayoría sicarios de todas clases y sus familias” frenaba, según los foristas, la constitución de “un sindicato orientado por las ideas de libertad y justicia”; como contrapartida destacaban la existencia de uno “adherido a la camaleónica Confraternidad Ferroviaria”. También subrayaban que el gobernador hacía “propaganda obrerista”.44 El objetivo declarado del acto era llevarle “un poco de luz a ese pueblo, pues los trabajadores viven miserablemente y confiados en que los gobiernos, que los tienen sujetos a la explotación burguesa y a su tiranía, les tengan lástima y les entreguen voluntariamente un mendrugo más de pan”.45
Según la Comisión de Propaganda, el gobernador Denis respondió que “no estaba dispuesto a permitir que ningún ‘extranjero’ hable al pueblo”, planteó “que vayan a protestar a su patria”.

Neuquén, el límite de la organización anarquista…

“Este es el país del progreso y aquí no se habla más que de nuestras industrias. Ustedes son anarquistas y aquí no van a entrar porque yo los barreré. Para eso tengo armas y hombres. En este pueblo no hay ningún anarquista y si hay está bien callado. (…) Yo no permitiré que se ataque a las leyes, ni que se mencionen esas ideas. Si en Cipolletti, en Allen y Gral. Roca, asustaron a la policía, iban armados hasta los dientes como los asesinos y daban sus conferencias y hablaban de lo que les daba gusto y gana, aquí tengo fuerzas y armas para comerlos. Aquí no se dan conferencias anarquistas, sino de lo que yo quiero”.46

La respuesta atribuida al gobernador del Territorio no daba lugar a dudas sobre la posición oficial, sin embargo, el 13 de mayo se realizó el acto de propaganda. Según el periódico neuquino Alberdi, “asistió numeroso público a la conferencia obrera deseoso de escuchar a los oradores de la F.O.R.A.”. “Los temas tratados (...) fueron desarrollados con un profundo conocimiento de la cuestión social, aplaudiéndose a los oradores a la terminación de cada uno de los párrafos con gran entusiasmo”.47

Desde la tribuna, los oradores

“atacaron en forma enérgica a todos los gobiernos, sean burgueses o proletarios, así como también a todas aquellas instituciones que por su espíritu reformista (entre ellas la Confraternidad Ferroviaria), entregan a la clase trabajadora, atada de pies y manos, para que sea mejor explotada por el monstruo capitalista”.48

Sobre el cierre de la crónica, su autor, el obrero panadero Felipe Delgado, destacaba:

“Los oradores [aconsejaron] a la concurrencia que se capacitasen moral y materialmente para que, cuando llegue el momento de liquidar la sociedad del crimen en que nos toca vivir, no tengamos que matarnos entre hermanos por culpa de los ignorantes que ven en las ideas de emancipación que agitan a la humanidad, un peligro, y sin conocerlas, las combaten poniéndose al servicio incondicional del capitalismo y en contra de sus mismos intereses”.49

A pesar del desencanto por la dirección tomada por el proceso revolucionario en Rusia - que ocupaba un lugar central en la propaganda forista-, de las recientes derrotas sufridas por el movimiento obrero en el país y del repliegue que éste experimentaba, los oradores mantenían en un horizonte cercano la posibilidad de transformaciones radicales. Al menos eso puede interpretarse de la advertencia lanzada a los trabajadores de Neuquén sobre la necesidad de formarse en las ideas emancipatorias para evitar matarse “entre hermanos”.

Desde el momento en que las sociedades de Oficios Varios del valle plantearon la conformación de la Federación Local en Allen, manifestaron que el objetivo era expandir la organización. Sin embargo la avanzada no se emprendía en el mejor momento, por esos días la sociedad obrera de Cipolletti anunciaba su disolución a raíz de la escasez de trabajo, ante la falta de cotizantes la organización no podía sufragar los gastos para sostener el local.50

a. Los rusos de Challacó

La Comisión de Propaganda afirmaba que la presencia obrera en la capital territoriana era reducida, la mayor concentración permanente se daba en torno a las obras del dique Contralmirante Cordero y en la floreciente explotación de hidrocarburos. En 1919 había en Plaza Huincul cuatro pozos en actividad y entre 1920 y 1921, fueron puestos tres más, con 371 trabajadores en el campamento.51

En 1919 y 1921 en las explotaciones fiscales del territorio tuvieron lugar huelgas que perseguían la reducción de la jornada laboral, la implementación de un salario mínimo y la paga en término. Masés subraya el carácter espontáneo de ambas medidas de fuerza, y destaca que la primera culminó con la expulsión de su promotor, “de nacionalidad rusa”, y la segunda “no parece haber alcanzado demasiada trascendencia”.52También subraya el éxito del modelo de relacionamiento social de YPF a la luz de las “prácticamente inexistentes resistencias gremiales de los trabajadores expresadas a través de huelgas”. Y en ese sentido desliza que tal vez la experiencia obtenida en los yacimientos de Comodoro Rivadavia, “le haya servido a la petrolera para eludir la protesta de los trabajadores en las nuevas zonas de explotación”.

Tales afirmaciones merecen algunas observaciones, la primera, es que los movimientos huelguísticos en territorio neuquino (1919 y 1921) se produjeron en simultáneo con los primeros grandes conflictos obreros que se registraron en Chubut (1917-1920), los cuales incluso volvieron a emerger en el período 1924 y 1927, en que fue disuelta la Federación Obrera Petrolífera (FOP), que los había impulsado.53 Por lo que no habría tal acumulado de experiencia. Cuando se creó YPF, en 1922, la FOP estaba prácticamente desarticulada y en sus intentos de resurgir fue abiertamente reprimida.

La empresa estatal, además, sostuvo las medidas contra la sindicalización obrera y la circulación de propaganda revolucionaria heredadas de la Dirección General de Explotación de Petróleo.54 En esa etapa, la ausencia de huelgas está lejos de ser sinónimo de ausencia de conflicto -que se manifestaba, por ejemplo, en sabotajes a la producción55. Más que el éxito del modelo de relacionamiento social, lo que se expresa entonces era la imposibilidad de los trabajadores de construir otra correlación de fuerzas para plantear sus demandas.

¿Quiénes fueron los promotores de las huelgas de 1919 y 1921? Más allá del carácter espontáneo que pudieron tener, ¿las medidas de fuerza guardaban relación con el proceso la creación de la FOP en Comodoro Rivadavia, orientada por anarquistas, o con el desembarco de la F.O.R.A. V en el Alto Valle? Esos interrogantes toman sentido al constatarse la presencia en los yacimientos fiscales de militantes ácratas vinculados a federaciones obreras y publicaciones de Buenos Aires.56 ¿Existieron grupos de propaganda más o menos formales?

Responder esos interrogantes no resulta sencillo, pero hay elementos que pueden servir de punto de partida para seguir indagando. El 27 de mayo de 1922 en el diario La Protesta publicó una lista de aportes procedente de Estación Challacó en beneficio de los anarquistas rusos Simón Radowitzky y Andrés Babby, presos en el Penal de Ushuaia.57 M. Rabovich reunió el dinero y lo remitió a la Federación de Organizaciones Obreras Rusas de Sudamérica (F.O.R.S.A.), que impulsaba la colecta.58 Once personas aportaron para el sostenimiento de dos revolucionarios presos, un número significativo en el universo de la naciente comarca petrolera. Realizar esa colecta sin ser arrestado en el intento demandaba un cierto conocimiento del terreno, una práctica. ¿Había algún vínculo entre estas personas y el obrero de nacionalidad rusa expulsado por promover la huelga de 1919?

El fin de la avanzada forista

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De der. A izq.: Manuel Viegas, Andrés Gómez y Juán Álvarez, los tres eran militantes anarquistas.

Reconstrucción del hecho, Juzgado Letrado de Río Negro. Expediente N° 174/1923. Archivo Histórico de la Provincia de Río Negro. Foto: H. Scandizzo.

Después del acto de mayo de 1923, la F.O.R.A. V no logró sostener su presencia en Neuquén, al menos en el espacio público. Para diciembre de ese año las organizaciones del valle habían proyectado incursionar nuevamente en la capital territoriana, en el marco de la visita de otro propagandista comisionado por el Concejo Federal 59, pero no fue posible. Pocos días antes, el 27 de noviembre, tres jornaleros anarquistas fueron detenidos en Vista Alegre: Juan Álvarez, Andrés Gómez y Manuel Viegas, habían asaltado una galera del correo en China Muerta. Inmediatamente se desencadenó la persecución contra la sociedad de resistencia de Allen, en la que militaban activamente Gómez y Viegas.60 En ese marco, poco después, fueron arrestados en Chimpay otros dos miembros del grupo expropiador: Esteban Hernando y Casiano Ruggerone.

La represión, que se desencadenó en todo el valle alteró severamente los planes de la Federación Local, el centro obrero y biblioteca de Allen, que en el trienio 1921-1923 se había transformado en un punto nodal del armado forista, cerró sus puertas en 1924. Quedaba en pie la sociedad obrera de General Roca, que intentó sin mucho éxito organizar a los trabajadores y propagar los postulados del comunismo anárquico en la región. Si bien en 1927 logró altos niveles de adhesión en las movilizaciones y huelgas promovidas para impedir que en Estados Unidos fueran ejecutados los anarquistas italianos Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, se trató de una coyuntura particular. Luego vegetó hasta recibir el tiro de gracia en 1930, con el golpe de Estado del Gral. Uriburu.

En julio de 1927 La Protesta daba cuenta de uno de los intentos de reactivar la organización forista en la región y de las barreras que debía superar.

“Para el resurgimiento de la organización, en las localidades en que más o menos se pudiera darle vida y calor al movimiento, en bien de nuestros caros ideales y nuestros baluartes, (…) han sucedido hechos tan vergonzos, en los primeros momentos de ir tomando impulso la organización y la propaganda, que aun permanecen frescos en la memoria de los que empezaron a tomar simpatía hacia nuestras cosas y contribuir con su grano de arena a darle vida y vigor al movimiento.”61

El caso de estos cinco obreros anarquistas, que fueron conocidos como Los Presos de Viedma, no sólo repercutió entre quienes simpatizaban con la F.O.R.A. V, es decir, un círculo afín pero externo. También sacudió a la militancia orgánica y profundizó el enfrentamiento entre los sectores protestista y antorchista, y puso en crisis la frágil construcción obrera valletana. Mientras que en un plano más general, el caso fue utilizado para abonar las peleas fraticidas que a lo largo de la década de 1920 desangraron al anarquismo en Argentina. El conflictivo frente interno contribuyó a que este movimiento perdiese el pulso a los cambios políticos, sociales y económicos que se vivían en el país, los cuales demandaban pensar el momento y las formas de intervención.

Conclusión

El ciclo de alza de la movilización obrera 1917-1921 creó las condiciones para que la sindicalización se extendiera más allá de los grandes centros de producción, puertos y nudos ferroviarios. El desarrollo de la F.O.R.A. V en el Alto Valle del río Negro se enmarca en este proceso, aunque su punto de mayor dinamismo se dio cuando la ofensiva contra la organización obrera se manifestaba de forma más descarnada.

En base a las fuentes consultadas, a grandes rasgos, es posible reconstruir algunos aspectos del derrotero del forismo en el Alto Valle y Neuquén. De manera muy esquemática podríamos decir que aún en su momento de mayor extensión, esta experiencia no superó la fase embrionaria -sociedades de oficios varios- y que logró algunos triunfos en esa escala. También podríamos afirmar que ese proceso fue truncado por factores de orden local y nacional, como el clima represivo imperante en los establecimientos administrados por el Estado, el perfil cuartelario del Neuquén territoriano que limitaba el accionar de la F.O.R.A. V y el cierre del ciclo de avanzada obrera, truncado por la ofensiva de la clase propietaria. Incluso señalar factores poco desarrollados en este artículo, como las peleas internas que desangraron al anarquismo y la incapacidad de este movimiento en Argentina de interpretar los cambios tanto en el orden social y político como en los modos de producción. Sin embargo, más que arribar a conclusiones, el artículo deja planteados, implícita y explícitamente, una serie de interrogantes, como la necesidad de seguir profundizando sobre el desembarco del forismo en el valle y los conatos de huelga en las obras del dique Contralmirante Cordero y los yacimientos fiscales de Plaza Huincul. También sobre las protestas petroleras de Neuquén y sus probables vínculos orgánicos con lo que entonces acontecía en los yacimientos de Comodoro Rivadavia. Además dilucidar si en alguna medida el desarrollo de la F.O.R.A. V constituyó una amenaza para el orden social local, o si las afirmaciones en ese sentido intentaban sólo justificar una andanada represiva. ¿La Confraternidad Ferroviaria debió desplegar una estrategia para subsistir en ese ámbito hostil o era tolerada por las autoridades? ¿Existió tal obrerismo del gobernador Denis?

Todos estos interrogantes pueden ser interpretados como la debilidad de este artículo para responderlos, también como una necesidad de volver con nuevas preguntas sobre las fuentes. Hacerlo contribuirá a mensurar mejor los alcances de esta experiencia de organización obrera que descansa en los márgenes de la historia valletana.

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* Periodista. Nació en Morón y reside en Neuquén. Estudió el oficio en Taller Escuela Agencia de Buenos Aires. Inició las investigaciones sobre el anarquismo en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén a fines de la década de 1990, junto al sociólogo Jorge Etchenique. Un avance de esa investigación fue publicada en 2010 por Editorial y Distribuidora Kuruf, Apuntes para una historia del movimiento anarquista en el Alto Valle del Río Negro (1920-1930); también escribió sobre el tema para el diario Río Negro, la revista Plan C y los portales Proyecto Allen y 8300 web.

[1] Graciela Noelia Suárez. “La represión política en Río Negro en las décadas de 1930 y 1940. El caso de los anarquistas”, en ARCHIVOS de historia del movimiento obrero y la izquierda, Nº 3. Buenos Aires, septiembre 2013; y “La Sección 'Orden Social' de la policía de Río Negro (Argentina). Qué se vigila, cómo se registra, a quiénes se reprime. 1931-1944”, en E.I.A.L., Volumen 24 – N° 2, Ramat Aviv, Universidad de Tel Aviv, Estudios Interdisciplinarios de América Latina y el Caribe, 2013. Disponible en http://eial.tau.ac.il/index.php/eial/article/view/660 (Consultado 14/11/2017).

[2] Enrique Masés et al, El mundo del trabajo: Neuquén (1884-1930), Neuquén, G.E.Hi.So. Universidad Nacional del Comahue, 1994.

[3] Diego Abad de Santillán, “Brevario de la contrarreacción”, en La Protesta. Suplemento Semanal Nº110, Buenos Aires, 25 de febrero 1924, citado en Roberto Pittaluga, Soviets en Buenos Aires. La izquierda de la Argentina ante la Revolución Rusa. Buenos Aires, Prometeo Libros, 2015, p.29. Si bien la revolución rusa continuó siendo una referencia, pocos años después de su triunfo las diferentes corrientes del anarquismo se opusieron al rumbo que a ésta le imprimieron los bolcheviques. Para profundizar Andreas Doeswijk, Los Anarco-bolcheviques rioplatenses, Buenos Aires, CeDInCI, 2013.

[4] Pittaluga, Soviets en Buenos Aires..., p. 56.

[5] En 1915, durante el IX Congreso de la F.O.R.A., se produce una ruptura entre sectores anarquistas y los sindicalistas revolucionarios. Los primeros tomaron la denominación F.O.R.A. del V Congreso, en alusión al congreso obrero en que se incorporó la recomendación de propagar el comunismo anárquico en su Pacto de Solidaridad. Durante un breve período se denominó F.O.R.A. Comunista.

[6] En Pittaluga, Soviets en Buenos Aires..., p. 56-58 el autor menciona el número de sindicatos y cotizantes que diferentes fuentes adjudicaban a ambas F.O.R.A.

[7] En mayo de 1922 Juana Rouco Buela y Rafael Alcaraz fueron designados por la F.O.R.A. Comunista para intervenir en actos y conferencias organizados por las sociedades obreras del Alto Valle. La Protesta, en sus ediciones del 19 y 20 de mayo de 1922 publicó una extensa crónica de aquella gira, también puede consultarse Río Negro, 4 de mayo de 1922.

[8] José Elías Niklison, Boletín del Departamento Nacional del Trabajo Nº 41, abril 1919, en Pittaluga, Soviets en Buenos Aires..., p. 56.

[9] Jasinski utiliza el término paralegales para referirse a los grupos de choque como la Liga Patriótica Argentina, poniendo de relieve la ayuda que a éstos le prestaban las fuerzas armadas. Ver Alejandro Jasinski, Revuelta obrera y masacre en La Forestal. Sindicalización y violencia empresaria en tiempos de Yrigoyen. 1ra Edición, Buenos Aires, Biblos, 2013, p. 272.

[10] Ver Jasinski, Revuelta obrera y masacre en La Forestal, 2013; y Osvaldo Bayer. La Patagonia Rebelde (cuatro tomos). Buenos Aires, Booket, 2012.En mayo de 1922 Juana Rouco Buela y Rafael Alcaraz fueron designados por la F.O.R.A. Comunista para intervenir en actos y conferencias organizados por las sociedades obreras del Alto Valle. La Protesta, en sus ediciones del 19 y 20 de mayo de 1922 publicó una extensa crónica de aquella gira, también puede consultarse Río Negro, 4 de mayo de 1922.José Elías Niklison, Boletín del Departamento Nacional del Trabajo Nº 41, abril 1919, en Pittaluga,Soviets en Buenos Aires..., p. 56

[11] Generoso Cuadrado Hernández, “La Rebelión de los braceros”, en Todo es Historia Nº 185, Buenos Aires, octubre 1982.

[12] Juan Suriano, Auge y caída del anarquismo. Argentina 1880-1930. 1ra Edición, Buenos Aires, Capital Intelectual. 2005.

[13] María Ester Rapalo, Patrones y Obreros: La ofensiva de la clase propietaria, 1918-1930. 1ra Edición. Buenos Aires, Siglo Veintiuno Editores, 2012. Andreas Doeswijk, Los anarco bolcheviques rioplatenses 1917-1930..., Pittaluga, Soviets en Buenos Aires....

[14] Suriano, Auge y caíada del anarquismo..., p. 60-64.

[15] Andreas Doeswijk, Los Anarco-bolcheviques..., p.50

[16] “Entre sus objetivos, se señalan fomentar la 'liberación mental y económica de los trabajadores, ayudar a los obreros en la lucha con las empresas capitalistas, intervenir en las cuestiones agrarias, participar en las contiendas políticas municipales, y difundir la cultura en todas sus manifestaciones en el seno de las masas trabajadoras'”, en Alfredo Luis Cecchi, Tras la huella socialista en la Patagonia. Al sur del Río Colorado, 1ra Edición, Alfredo Luis Cecchi, Firmat, 2016, p.25. Un centro de similares características comenzó a funcionar poco antes en General Roca.

[17] Rodríguez, Luciano, en La Vanguardia, 2 de febrero de 1924, citado por Cecchi, 2016: 26. El 31 de julio de 1919 Miguel Mango y Uladislao Lugones fueron designados presidente y vicepresidente del Concejo Municipal. Cabe señala que Uladislao Lugones figura en la nómina de participantes del Tercer Congreso de Trabajadores de la Liga Patriótica Argentina, realizado en mayo de 1922 en Buenos Aires, ciudad a la que viajó en representación de Neuquén. También estuvieron representadas Chos Malal, Cipolletti, Gral. Roca, Gral. Conesa, Río Colorado, San Antonio Oeste, San Martín de los Andes y Viedma. Tomado de Liga Patriótica Argentina, Tercer Congreso de Trabajadores de la Liga Patriótica Argentina. Sesiones del 20, 22 y 23 de mayo, Buenos Aires. Biblioteca de la Liga Patriótica Argentina, 1922, pp.11-17, disponible en https://archive.org/details/tercercongresode00conguoft [Consulta 1 de septiembre de 2017]

[18] Alfredo Luis Cecchi, Tras la huella socialista en la Patagonia..., p.25

[19] A esta situación estuvo expuesto Robustiano Basterrechea, no se pudo determinar cuál fue su suerte. Parte diario del 3 de octubre de 1921. Parte Diario Nº 579, 3 de octubre de 1921. Parte Diario UC 4 1921. Fuerzas de Seguridad. Sistema Provincial de Archivos del Neuquén. La Ley de Defensa Social, que castigaba la propaganda revolucionaria, fue durante poco más de una década una amenaza permanente que pendía sobre la militancia anarquista. El artículo 7 establecía: “Queda prohibida toda asociación o reunión de personas que tenga por objeto la propagación de las doctrinas anarquistas o la preparación e instigación a cometer hechos reprimidos por las leyes de la Nación, y la autoridad local procederá a la disolución de las que se hubiesen formado e impedirá sus reuniones”. La norma, sancionada en 1910, fue derogada al reformarse el Código Penal de 1921.

[20] Ernesto Bohoslavsky, El complot patagónico. Nación, conspiracionismo y violencia en el sur de Argentina y Chile, Buenos Aires, Prometeo Libros, 2009, pp.153-154

[21] Salvador Mayor, “Mis impresiones en Río Negro”, en La Protesta, Buenos Aires, 16 de febrero de 1918, p.3

[22] Ibid.

[23] El nombre alude al periódico La Antorcha, de Buenos Aires, publicado entre 1921 y 1932; esta corriente rivalizó con la hegemónica, representada por La Protesta/F.O.R.A. Algunos años convivieron con airadas polémicas, hacia 1924 las tensiones estallaron y fueron expulsados de los ámbitos de la F.O.R.A. Las mayores discrepancias se dieron en torno al accionar de grupos que realizaban expropiaciones y atentados, por los que los antorchistas manifestaban simpatía. En Bahía Blanca la expresión de esa tendencia fue el periódico Brazo y Cerebro, y en Gral. Roca la agrupación Cultura y Progreso, que en la segunda mitad de 1925 impulsó una publicación con el mismo nombre. Sobre las actividades de esta agrupación ver La Antorcha, 25/09/1925, 16/10/1925 y 6/11/1925.

[24] Fundada en 1935, cambia su nombre en 1955 por Federación Libertaria Argentina; sobre su desarrollo Fernando López Trujillo, Vidas en rojo y negro. Una historia del Anarquismo en la “Década Infame”, La Plata, Letra Libre, 2005. Respecto a los víuculos con la militancia valletana: Hernán Scandizzo, “Los eternos sospechosos. Discreta vigilancia sobre el anarquismo valletano”, en Proyecto Allen, 24 de febrero de 2015. Disponible en http://www.proyectoallen.com.ar/3/?p=7355 [Consultado el 15/11/2017]

[25] Nota Nº 307, 4 de abril de 1917. Serie Notas Recibidas. UC 20, 1917. Fuerzas de Seguridad. Sistema Provincial de Archivos del Neuquén.

[26] En enero de 1917 Alejandro M. Unsain fue enviado por el Ministerio del Interior al territorio del Neuquén para realizar investigaciones en torno a la matanza de Zainuco y el asesinato del periodista Abel Chanetton. El informe resultante incorporó diferentes aspectos de la vida territoriana, entre ellos, los avances en la construcción del Dique Contralmirante Cordero y las condiciones de vida de los trabajadores. Ministerio del Interior, La Investigación en el Territorio del Neuquén. Buenos Aires. Imprenta y Enc. de la Policía, 1917, p.128

[27] Los trabajadores detenidos fueron Santos Piruence, Aculino Dirreuchi, Gregorio Burgueta, Clemente Pascuchi, Vicente Ripali, Natalio Buzoni, Francisco Barirel, José Angui, Vicente Manotti, Antonio Hernández, Fortunato Tuniolo, Antonio Cormina, Mario Luciano, José García, Manuel Reyes, José Spossi, Vicente Maruji, Domingo Mitri, José Peres, Antonio Cuoco, Pedro Blasquez, Antonio Cervera, Emiliano Taranglia, Donato Antolín, Annunciato Scavanuzzi, Miguel Soler, José Polombo, Manuel Galas, Jesús Percel, José López, Esteban Berbel y Miguel Berbel. Nota Nº 724, 25 de noviembre de 1920. Serie Notas Recibidas. UC 27, 1920. Fuerzas de Seguridad. Sistema Provincial de Archivos del Neuquén.

[28] En 1924 La Protesta ironizaba: “El Ministerio de O. Públicas puede estar tranquilo en lo que respecta a la administración del dique Cordero (…) Estos tipos tienen todas las cualidades que se necesitan para ser unos excelentísimos sinvergüenzas: desde el director [ingeniero Lorenzo] Lépori hasta el último mandón de esta obra, son del elemento más reaccionario que imaginarse pueda”. El golondrina errante, “De C. Cordero, (Río Negro). Cosas del ambiente”, en La Protesta, 9 de febrero de 1924, p. 3.

[29] Nota Nº 716, 23 de noviembre de 1920. Serie Notas Recibidas. UC 27, 1920. Fuerzas de Seguridad. Sistema Provincial de Archivos del Neuquén. Esta práctica estaba institucionalizada en los yacimientos fiscales, en los de Neuquén se expresó en el decreto de creación del destacamento de policía “para la zona petrolífera fiscal”, en 1923. La dependencia era sostenida económicamente por YPF y los efectivos, un oficial y cuatro agentes, quedaban “a las órdenes inmediatas y directas del Jefe de la explotación o su representante legal para todas las cuestiones relativas a la vigilancia técnica o policía interna de la zona petrolífera de reserva”. En tanto que la designación del personal, si bien continuaba a cargo del Ministerio del Interior, la hacía “a propuesta del Departamento de Agricultura”, del que dependía YPF. Jefatura de Policía. Copia legalizada del decreto que autoriza la creación de un Destacamento de Policía en Plaza Huincul. Territorio Nacional del Neuquén. Folio 495. Serie Expedientes Policiales. Fuerzas de Seguridad. Sistema Provincial de Archivos del Neuquén.

[30] Enrique Masés et al, El mundo del trabajo: Neuquén..., p. 148

[31] Miguel Soler (Srio), “S. Oficios Varios (General Roca)”, en La Protesta, 6 de mayo de 1925, p.4.

[32] Al parecer tuvo una vida efímera, dado que no se encuentran mayores registros de su actividad. Sólo aparece en una nómina de organizaciones que publicada en La Organización Obrera, órgano de la Federación Obrera Regional Argentina (Comunista). Edición Extraordinaria Nº2, Buenos Aires, 1 mayo de 1922; como así también en La Protesta, el 4 de marzo del mismo año.

[33] En el IV Congreso de la FORA, celebrado en julio de 1904, se acordó la organización por oficio con el siguiente esquema: “1º Que los trabajadores de cada localidad se organizarán en sociedades de resistencia y de oficio, constituyendo una sección de Oficios Varios para los que por su escaso número no puedan constituir una sección. 2º Que todas las sociedades de una misma localidad se organicen en una Federación Local, con el objeto de fomentar la propaganda y desarrollar la organización dictaminando por medio del Consejo Local, formado por los delegados de cada sociedad, respecto de todos los asuntos que interesen al trabajo. 3º Que las Federaciones Locales de cada provincia constituyan la Federación Comarcal, y celebren sus congresos de la región, y nombren el Consejo Comarcal que sea intermediario entre las Federaciones Locales, desarrolle la propaganda, fomente la organización y comunique al Consejo Federal todo lo que refiera al movimiento obrero, organización y aspiraciones. 4º Que las Federaciones locales y comarcales constituyan la Federación Obrera Argentina, la que celebrará sus congresos nacionales en los que los delegados de las sociedades y federaciones resolverán todos los asuntos pertenecientes a la gran causa del trabajo, y nombrarán el Consejo Federal, que es el Centro de Correspondencia de toda la República, el intermediario entre todas las sociedades y federaciones”, tomado de Antonio López, La FORA en el Movimiento Obrero, Buenos Aires, Tupac Ediciones, 1998, pp. 93-94.

[34] “Obreros Panaderos. Gral. Roca, Río Negro”, en La Protesta, 13 de mayo de 1922, p.4

[35] G. Comeron, "De Río Negro (Gral. Roca). Resurgimiento de la organización”, en La Protesta, 8 de noviembre de 1927.

[36] El Secretario, "Oficios Varios. General Roca", en La Protesta, 23 de noviembre de 1929.

[37] La Protesta. Gral. Roca (Río Negro). Boicot, 24 de febero de 1922, pág. 3; y De Gral. Roca (R. Negro). S. Oficios Varios, 28 de junio de 1923.
[38] Expediente N° 324/1921 del Juzgado Letrado de Río Negro, Marcos Apolinar, Laureano Juste, Cesario Cancio, Francisco Walls i Juan Hernández s/inf. Defensa Social, disponible en el Archivo Histórico de Río Negro. El argumento de que la acción obrera contribuía a despoblar la Patagonia también era esgrimido por estancieros de Santa Cruz y militares que intervinieron en la represión para atacar las demandas de los peones rurales. Luego de la masacre de trabajadores, el capitán Viñas Ibarra asegura: “de paso por las estancias, era recibido por patrones y obreros, con muestras inequívocas de agradecimiento por la actuación del Ejército en los últimos sucesos y la rápida normalización de la tranquilidad y el trabajo, que salvó al territorio de su completa ruina y despoblación”. Osvaldo Bayer, La Patagonia Rebelde, tomo II La Masacre, 4ta edición, Buenos Aires, Booket. 2012, p. 360.

[39] Una reconstrucción pormenorizada en H. Scandizzo, Allen 1921: del soviet a la caza de obreros, en Proyecto Allen, 10 de marzo de 2016. Disponible en http://www.proyectoallen.com.ar/3/?p=7851 [Consultado, 14/11/2017]

[40] En el Congreso Extraordinario de la FORA Comunista, realizado en setiembre de 1920, resolvió: “Se debe mantener la organización federalista, que comprende las federaciones locales y comarcales de diversos oficios, y éstas forman la federación provincial para complementarse en la regional. Las diversas ramas o especialidades de un gremio formarán la federación o el sindicato local, para que sea parte integrante de la federación local de los diferentes oficios. En las zonas agrícolas, se formarán consejos comarcales, que representarán a los gremios que dependen directamente de las federaciones agrícolas, debiendo esos consejos comarcales mantener relaciones y depender directamente de su respectiva federación provincial”. López, La FORA en el Movimiento Obrero, p.126.

[41] Federación Obrera Regional Argentina (Comunista), “Organizaciones Limítrofes”, en La Organización Obrera, Edición Extraordinaria Nº2, 1 de mayo de 1922, p. 100.

[42] Cronista, “Segundo Congreso de la F. O. P. de Buenos Aires”, en La Protesta, 28 de marzo de 1923. Allen habría sido la localidad valletana donde “más impulso tomó la organización y más radio para extender la propaganda”. G. Cameron, "De Río Negro. Actividades de la S.O. Varios de Gral. Acha" (sic), en La Protesta, 13 de julio de 1927.

[43] La Comisión de Propaganda, “En Neuquén”, en La Protesta, 17 de mayo de 1923.

[44] Felipe Delgado, La propaganda en Cipolletti. Río Negro, en La Protesta, 19 de mayo de 1923.

[45] Ibid.

[46] Comisión de Propaganda, En Neuquén...

[47] “Conferencia obrera”, en Alberdi, Neuquén, 14 de mayo de 1923, tapa. El tono de la nota contrasta sensiblemente con el clima hostil descrito por los anarquistas.

[48] Felipe Delgado, La propaganda en Cipolletti... Para entonces el rumbo tomado por la Revolución Rusa era cuestionado estos obreros anarquistas, que ponían en un mismo nivel a bolcheviques, reformistas y capitalistas.

[49] Ibid.

[50] “S.O. Varios Cipolletti”, en La Protesta, 26 de agosto de 1923.

[51] Gerardo Burton, Crónica del Subsuelo. El petróleo en Neuquén (1918-2013), Neuquén, Ediciones con Doble Zeta, 2017, p. 32.

[52] Enrique Masés et al, El mundo del trabajo: Neuquén (1884-1930)... p. 143-144

[53] Al calor de la confrontación con la Dirección General de Explotación de Petróleo de Comodoro Rivadavia, las fuerzas de seguridad y la Marina, se forjó la FOP. Desde la administración estatal se había decidido reinvertir el máximo de utilidades para sostener la producción ante la falta de financiamiento por parte del gobierno nacional. Una política que se sostenía en la desatención de las condiciones de vida del personal, bajos sueldos y jornadas laborales superiores a las ocho horas, su reducción implicaba crear un nuevo turno para mantener la producción. Más información en Carl Solberg, Petróleo y nacionalismo en la Argentina. Buenos Aires, Hyspamerica. Biblioteca Argentina de Historia y Política, 1986, p.68. Para profundizar en el experiencia de la FOP se puede consultar: Daniel Marquez y Mario Palma Godoy, Comodoro Rivadavia en tiempos de cambio. Una propuesta para la revalorización de nuestras identidades culturales. Comodoro Rivadavia, Ediciones Proyección Patagónica, 1993; Daniel Cabral Marques, Del pozo al socavón. Trabajadores petroleros y mineros estatales en la Patagonia Austral: un estudio comparativo. UNPSJB-UNPA; Gabriel Carrizo y Brígida Baeza, Orden y Nación. Las agencias estatales y los sucios, vagos, delincuentes, bandoleros, inmorales, analfabetos y comunistas. Territorio Nacional del Chubut, en Liliana Elizabeth Pérez y Pablo Alberto Lo Presti (compiladores); Conquistadores, aborígenes, campesinos, artistas e ideólogos. Cinco Ensayos sobre Historias de la Patagonia, 1ra Edición, Rawson, Secretaría de Cultura del Chubut, 2009.

[54] El ingeniero Enrique Cánepa, director de “las minas de petróleo de Challacó”, en noviembre de 1920 hizo detener y trasladar a la ciudad de Neuquén a Luis Michells y Juan Doudet, a quienes se les considera “elementos sospechosos”. Como no tenían antecedentes, fueron dejados en libertad “previa toma de las impresiones dactiloscópicas”, informó el Jefe de Policía del Territorio al gobernador Francisco Denis. Nota Nº 721, 24 de noviembre de 1920. Serie Notas Recibidas. UC 27, 1920. Fuerzas de Seguridad. Sistema Provincial de Archivos del Neuquén. En 1927 el periódico anarquista Brazo y Cerebro se refirió a las condiciones de vida y trabajo en “las minas de petróleo de Plaza Huincul”, según el cronista las jornadas eran de doce horas en las perforaciones y nueve y media en las demás dependencias, sin descanso dominical. Además, destacaba el elevado costo de vida y hacía referencia al clima imperante en el campamento de YPF. “El administrador de los establecimientos fiscales es allí un verdadero señor feudal. En concomitancia con las autoridades hace desalojar del pueblo y zonas que lo rodean, en término de 24 horas a los 'indeseables' ya sean manifiestos o sospechosos. (…) es suficiente con que se limite a leer cualquier periódico que no sea burgués, para acarrearse la fobia y las represalias de los tiburones” (C. Fleuré, “Por los territorio del Neuquen y Rio Negro”, en Brazo y Cerebro, Bahía Blanca, 1 de mayo de 1927, p.4). En el mismo sentido se expresó el historiador policial Heger Wagner: “YPF apelaba a cualquier recurso para aplastar la más mínima muestra de protesta, siendo la más frecuente la expulsión del o los perturbadores”. Tomás Heger Wagner, Guardianes del Orden. Primera recopilación de datos y antecedentes históricos de la policía de Neuquén 1879-2000, Tomo III, Neuquén. Edición del autor, 2010, p.722

[55] El 4 de marzo de 1925 la Jefatura de Policía del Territorio informó al gobernador Denis que los pozos 12 y 15 de los Yacimientos Petrolíferos Fiscales habían sufrido daños intencionales causados por personas extrañas. El escueto Parte Diario concluye con el formalismo de rutina: “Practica averiguaciones e instruye sumario”. El resultado de esa instrucción es una incógnita. Parte Diario Nº 119, 4 de marzo de 1925. Parte Diario UC 7 1924-1925. Fuerzas de Seguridad. Sistema Provincial de Archivos del Neuquén.

[56] A pesar del celo de la administración del yacimiento fiscal para impedir la circulación de la prensa obrera y revolucionaria, en 1923 los periódicos anarquistas La Antorcha y La Protesta tenían suscriptores en Challacó y Plaza Huincul.

[57] Radowitzky mató al Jefe de Policía de Buenos Aires, Cnel. Ramón L. Falcón, en un atentado perpetrado el 14 de noviembre de 1909. Encarnó la respuesta proletaria a la masacre de obreros del 1º de Mayo de ese año. Babby intentó una expropiación en el barrio porteño de Chacarita, en mayo de 1919, que terminó en un baño de sangre, su objetivo era financiar una publicación revolucionaria.

[58] En la F.O.R.S.A. confluía el grueso de las organizaciones de trabajadores migrantes rusos, allí el anarquismo tenía preponderancia sobre el resto de las corrientes socialistas. La federación fue crítica del rumbo que la dirección bolchevique dio al proceso y denunció el asesinato, la persecución y cárcel de la disidencia revolucionaria. Para profundizar Edgardo Bilsky, La Semana Trágica, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, Colección Biblioteca Política Argentina tomo 50, 1984 y E Bilsky et al, El movimiento obrero judío en la Argentina, Buenos Aires, AMIA Comunidad Judía de Buenos Aires, 1987.

[59] Corresponsal, "De General Roca. Río Negro", en La Protesta, 12 de diciembre de 1923, p.3 .

[60] Más información en H. Scandizzo, “Staub, el policía que no dejó un solo enemigo", en 8300 web, Neuquén, 25 de julio de 2016, disponible en http://www.8300.com.ar/2016/07/25/staub-el-policia-que-no-dejo-un-solo-enemigo/ [Consulta 1 de septiembre de 2017]

[61] G. Cameron, "De Río Negro...”, en La Protesta, 13 de julio de 1927.