EL TURISMO RURAL EN LA PROVINCIA DE LA PAMPA

borrarBoletín geográfico. Año XLII N°42(1) - 2020, pp. 105 -133

Departamento Geografía, Universidad Nacional

del Comahue. Neuquén

ISSN 0326-1735; e-ISSN 2313-903X

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ESPACIO PÚBLICO Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA: RESIGNIFICACIONES EN TIEMPOS DE COVID-19

Romina Valeria Schroeder[1]

Mariana Elena Vilo[2]

 

(Manuscrito recibido el 14 de mayo de 2020, en versión final 23 de junio de 2020)

 

 

Para citar este documento

Schroeder, R.V. & Vilo, M.E., (2020). Espacio público y participación ciudadana: resignificaciones en tiempos de COVID-19. Boletín geográfico, 42(1), 105-133.

 

 

Resumen

 

El presente artículo constituye una síntesis del procesamiento de los resultados de una encuesta virtual, que se llevó a cabo con el fin de brindar un espacio de participación por consulta a los/as vecinos/as de la ciudad de Neuquén (Argentina). La intención fue obtener un primer diagnóstico acerca de la forma en que los sujetos sociales perciben su espacio colectivo, barrial y las relaciones con otras personas y, de esta manera, obtener información acerca de los canales de intervención y formas de acción que las instituciones u otras organizaciones (públicas, barriales, de conformación espontánea) aplican durante las primeras semanas del aislamiento social obligatorio, en el marco del COVID-19. Al espacio público lo entendemos más allá de su visión estrictamente espacial. Responde a la importancia para producir ciudad y generar integración social, sustentado en la participación comunitaria, también, a través de las redes sociales. Intentar, entonces, canalizar nuevas formas de vinculación e instrumentos para el fortalecimiento de la sociedad civil, a partir de la dimensión virtual del espacio público, se considera una acción novedosa pero no por ello menos pertinente. Estudiar el comportamiento social en el espacio colectivo, a través de una herramienta virtual, nos aporta evidencias de nuevas formas de interactuar, de participar y del uso de estos espacios. Entre los interrogantes que se plantean, se encuentra el rol que adquiere la dimensión virtual, como nuevo “lugar” de interacción entre las personas: ¿las nuevas formas de vinculación de los sujetos sociales, a través de los entornos virtuales, fortalecen o debilitan las redes actuales?; ¿reproducen las desigualdades del espacio material u ofrecen una alternativa frente a las urgencias que se suscitan? El debate recién se inicia.

 

                    Palabras clave:  Espacio Urbano, Participación Comunitaria, Institucionalización, Dimensión Virtual Espacio Público, Barrio

 

 

PUBLIC SPACE AND CITIZEN PARTICIPATION: RESIGNIFICATIONS IN TIMES OF COVID-19

 

Abstract

 

This article synthesis the results of a virtual survey. It was carried out in order to provide a space for participation by consultation to the residents of the Neuquén city (Argentina). It is a first diagnosis about the way in which social subjects perceive their collective space and their relationship. Also, provides information about the intervention channels and forms of action that institutions or other organizations (public, neighborhood, spontaneous) apply during the first weeks of compulsory social isolation, within the framework of COVID-19. Public space is understood beyond its strictly spatial vision. It responds to the importance of producing the city and generating social integration, based on community participation, also, through social networks. Therefore, trying to channel new forms of connection and instruments for the strengthening of civil society, based on the virtual dimension of public space, is considered a novel action but no less pertinent. Studying social behavior in the collective space, through a virtual tool, can provide us with evidence of new ways of interacting, participating and using these spaces. Among the questions that arise, is the role that the virtual dimension acquires, as a new “place” of interaction between people: do new ways of linking social subjects, strengthen or weaken the current networks? Do they reproduce the inequalities of material space or do they offer an alternative to the emergencies that arise? The debate has just started.

 

                            Keywords:   Urban Space, Community Participation, Institutionalization, Virtual Dimension Public Space, Neighborhood

 


Introducción

 

La ciudad, en su conjunto, y las dinámicas que la van reestructurando, requieren la consideración permanente del lugar que ocupan los espacios públicos dentro de las temáticas urbanas. El hecho físico, como expresión material que diferencia los espacios, tanto a nivel morfológico como funcional, genera diversos escenarios de posibilidades, usos y acciones. Pero, también, es necesario tener en cuenta cómo estos espacios son valorados, percibidos y apropiados por los distintos sectores que componen la sociedad.

El presente artículo constituye una síntesis del procesamiento de los resultados de la encuesta virtual: “Tu percepción del barrio respecto al Coronavirus (COVID-19)” #YoMeQuedoEnCasa, que se ha llevado a cabo con el fin de brindar un espacio de participación por consulta a vecinos/as de la ciudad de Neuquén. La intención ha sido obtener un primer diagnóstico acerca de la forma en que los sujetos sociales perciben su espacio colectivo, barrial y las relaciones con otras personas y, de esta manera, obtener información acerca de los canales de intervención y formas de acción que las instituciones u otras organizaciones (públicas, barriales, de conformación espontánea) aplican en el marco de las restricciones para evitar la propagación del COVID-19.

Uno de los pilares fundamentales de la participación ciudadana, como eje para avanzar en los procesos de gestión sobre el espacio público, es la generación de acciones colectivas que tiendan a la realización de pequeños aportes al mejoramiento de la realidad social, siendo este contexto uno de los que requiere especial atención por parte de las instituciones. Poner el foco en la organización y representación colectiva, en este caso, a través de la dimensión virtual del espacio público, nos permite interactuar en un espacio intangible para establecer lazos de participación que, luego, se puedan trasladar al espacio material.

Con respecto a la metodología, el trabajo sistematiza los resultados de un sondeo de opinión, que incluye la realización de entrevistas a informantes-clave (mediante la implementación de videoconferencias) y el diseño y difusión de una encuesta dirigida a los residentes de la ciudad de Neuquén, a fin de conocer su opinión respecto de la problemática en cuestión.

El artículo se divide en cuatro apartados. El primero de ellos, explica el marco teórico conceptual que da sustento a las aproximaciones de análisis. El segundo, refiere a los aspectos metodológicos y las principales técnicas empleadas durante el procesamiento y la interpretación de la información. El tercero, analiza las diferentes secciones de la encuesta dividiéndolas en: datos generales, intervención de las instituciones, relaciones entre los/as vecinos/as y la percepción emocional del espacio público. El cuarto, se aproxima a los canales de intervención y las acciones de las instituciones u organizaciones (formales e informales) así como también a las propuestas que surgen de la propia comunidad en el contexto de aislamiento. Finalmente, se reflexiona acerca de las nuevas formas de participación ciudadana y los desafíos en la gestión del espacio público que la pandemia devela.

 

Marco analítico de la investigación

 

En las últimas décadas, la figura del espacio público ha estado presente en el debate urbano asociado a la gestión contemporánea de las ciudades (Subirats, 2016); en aspectos inherentes al equipamiento, accesibilidad y movilidad urbanas (Herce, 2009; 2013); en el discurso del derecho a la ciudad (Harvey, 2013) y, por ende, referida a la producción de ciudadanía, no sólo entendida en términos civiles sino también vinculada con los contenidos políticos y sociales; es decir, en la articulación de la relación de los ciudadanos con los gobiernos locales y la vida urbana (Vera, Pascual y Roldán, 2016). No obstante lo mencionado, la realidad muestra, como expresa Yori (2011, p. 13), la ausencia “…de una política pública clara en materia de incorporación práctica (no retórica) de derechos ciudadanos a la hora de concebir, estructurar, gestionar y ejecutar proyectos de espacio público” o en acondicionamientos y refuncionalizaciones de los existentes, derivando en una baja apropiación social de los mismos. Pensar, entonces, la planificación y gestión del espacio público como escenario de intrincados ejercicios de poder y como condición de posibilidades para la configuración de las identidades personal y social, nos remite a considerar las alternativas de participación, consulta y consenso ciudadano, en la gestión de lo público, como una consecuencia atada a dicho ordenamiento (Sánchez Pilonieta, 2011).

Ahora bien, la pregunta que surge es cómo trabajar las instancias de participación ciudadana frente a los nuevos desafíos que impone la emergencia sanitaria COVID-19 que, además, requiere de acciones expeditivas y eficaces que permitan dar respuesta a las diversas necesidades sociales que emergen. Y, en relación con lo anterior, sería interesante poder identificar cuáles son y cómo se concretan los mecanismos de participación que se muestran más efectivos al momento de propiciar un acuerdo social-ciudadano que permita empoderar a la población local en el conocimiento de su lugar a partir, precisamente, de la articulación intersectorial.

Si bien existen varios postulados teóricos para el análisis de las relaciones sociales, se toman algunos aspectos significativos del análisis de redes que, sin entrar en la compleja trama metodológica aplicada a la teoría de los grafos, nos permita aportar al análisis de las prácticas participativas. En esta línea, Garrido (2001) plantea que el análisis de redes o reticular se presenta como una perspectiva de investigación social de tipo estructural, en el sentido de que busca las determinaciones de la estructura social sobre la acción humana. De esta manera, la estructura social se hace operativa representada en términos de un sistema de relaciones que vincula entidades sociales diferenciadas, tales como individuos, organizaciones o cualquier otro tipo de entidad social que presentan vínculos entre sí, constituyendo o conformando las redes sociales. Asimismo, el autor (íbid.) postula que la estructura de las redes no se observa directamente en los datos, sino en el resultado del análisis. Si bien las relaciones recíprocamente asimétricas se diferencian en contenido e intensidad, los miembros de la red pueden actuar de forma directa e indirecta y, en su articulación, definen una relación específica de vinculación entre individuos, organizaciones o instituciones. La intensidad relacional de estas vinculaciones nos proporciona información sobre la posición que ocupa un actor o entidad social dentro de la red, para acercarnos a la comprensión de las posibilidades y las capacidades de estos actores sociales dentro de esa trama de relaciones. Principalmente, es en la compleja trama del espacio público donde actualmente se presentan los nuevos desafíos de la intervención pública.

Para el análisis de la participación comunitaria, en este contexto sanitario, es fundamental considerar, como se expresaba, a las instituciones/organizaciones sociales así como también las acciones individuales espontáneas que se transforman en colectivas y que intervienen a escala barrial. Cabe mencionarse que, desde este enfoque, se identifica a las instituciones con la definición que da Portes (2006, p. 241), vinculada con las reglas y normas, escritas o informales que “...gobiernan las relaciones entre los ocupantes de roles en la organización social...”. Por lo que las organizaciones constituyen un grupo de personas que conforman un sistema o una estructura (formal o informal), de coordinación y cooperación, con la intención de alcanzar objetivos comunes y a partir de la cual establecen una distribución de tareas y funciones y crean y/o se ponen de acuerdo en aceptar ciertas normas o reglas de funcionamiento (Manzanal, 2007).

En relación con lo anterior, las relaciones sociales y las acciones sobre el espacio público, presentan dinámicas propias e inherentes a las intencionalidades de cada sujeto o grupo social, en función de sus competencias, prioridades y necesidades que van a resultar muy dispares según grupos etarios, estratos sociales, cosmovisiones, entre otras. Por lo que se torna indispensable, en el contexto de aislamiento social obligatorio que establece la emergencia sanitaria, rescatar el sentido vivencial del lugar que ocupan estos espacios, a partir del entendimiento de las nuevas relaciones y redes sociales de articulación que se construyen.

Es sabido que cuando el espacio público es insuficiente, se encuentra mal diseñado o es privatista, la ciudad se torna cada vez más desigual, en términos sociales, y más fragmentada en términos espaciales. Si a esta falta de equidad le incorporamos una situación extrema como la actual, la desigualdad socio espacial aumenta considerablemente la brecha, y las condiciones de articulación entre los grupos, organizaciones o instituciones quedarán sujetas a la atención desigual de las urgencias. Mejorar el acceso y la participación de los sectores más vulnerables de la población es una poderosa herramienta para mejorar la equidad y promover la inclusión social. En tal sentido, las instancias de participación ciudadana incorporadas a la toma decisiones sobre el espacio público pueden generar inclusión social y mejorar la eficacia en la generación, implementación y control de las políticas públicas, especialmente en los niveles subnacionales, al incorporar deliberadamente la expresión de intereses y demandas de sectores usualmente no representados u organizados (Delamaza, 2011; Hábitat, 2015; Delgadillo, 2018).

Finalmente, y por lo expuesto, la intervención en el espacio público presenta nuevos desafíos en la forma de concebir los usos y las relaciones sociales, así como en lo que respecta a las redes de acción y articulación comunitaria. En este marco, al espacio público lo entendemos más allá de su visión estrictamente espacial. Responde a la importancia para producir ciudad y generar integración social, sustentado en la participación comunitaria, también, a través de las redes sociales. Intentar, entonces, canalizar nuevas formas de vinculación e instrumentos para el fortalecimiento de la sociedad civil, a partir de la dimensión virtual del espacio público, se considera una acción novedosa pero no por ello menos pertinente.

 

Metodología adaptada a un contexto de aislamiento

 

Ante la emergencia sanitaria COVID-19, se hace necesario pensar en nuevas estrategias para generar acercamiento social. En este sentido, los entornos virtuales y las redes sociales funcionan como canales comunicacionales resignificados. En el caso particular de las redes sociales, estas adquieren protagonismo tanto en los servicios educativos o en las prácticas comerciales como en la articulación vecinal, dado que permiten generar un espacio de vínculos de comunicación y se convierten en medios en los cuales compartir información, guiar frente a los problemas y reclamos que surgen, ser canales de venta o motorizar acciones que tiendan a la asistencia social, sobre todo a escala barrial.

Referido a esto último, nos interesa aproximarnos a la escala barrial y a la organización vecinal e indagar acerca de la articulación de los grupos sociales y la intensidad relacional de estas vinculaciones. Por ello, analizar la percepción del espacio público, las estrategias vecinales y los vínculos de sociabilización, en el marco de la emergencia sanitaria, nos brinda un panorama nunca antes experimentado, que no se podría captar en condiciones normales. De esta manera, poner el foco en la organización y representación colectiva, en este caso, a través de la dimensión virtual del espacio público, nos permite interactuar en un espacio intangible para establecer lazos de participación que, luego, se puedan trasladar al espacio material. Uno de los pilares fundamentales de la participación ciudadana, como eje para avanzar en los procesos de gestión sobre el espacio público, es la generación de acciones colectivas que tiendan a la realización de pequeños aportes al mejoramiento de la realidad social, siendo este contexto uno de los que requiere especial atención por parte de las instituciones.

Si bien la encuesta es un método sistemático para la recopilación de información, a partir de una muestra determinada y a fin de construir descriptores cuantitativos de los atributos de la población en análisis, en este caso, se realiza una encuesta cualitativa, implementada para obtener datos acerca de la diversidad de las formas de percepción del espacio público. En línea con lo que expresa Jansen (2012, p.43), “La encuesta cualitativa no tiene en cuenta el número de personas con las mismas características (el valor de la variable) sino que establece la variación significativa (las dimensiones y valores relevantes) dentro de esa población”.

Por lo anterior, los datos analizados provienen de un sondeo de opinión pública, a partir del diseño y posterior difusión de una encuesta virtual. Se utilizó el formulario web de Google llegando a 417 personas, durante las primeras dos semanas del mes de abril de 2020, más precisamente, desde el jueves 2 de abril hasta el miércoles 15 del mismo mes. Es importante aclarar que el sondeo se llevó a cabo en la etapa más restrictiva del confinamiento, por lo que las opiniones obtenidas también van a estar condicionadas a ese momento. Los criterios de selección fueron dos: que la persona tuviera 18 o más años, y que tenga su residencia habitual en algunos de los barrios de la ciudad de Neuquén. A los fines prácticos del análisis posterior, la encuesta se dividió en cuatro secciones: (1) datos generales de la encuesta, (2) intervención de las instituciones, (3) relaciones entre los/as vecinos/as y (4) percepción del espacio público. El cuestionario diseñado comprende preguntas abiertas y cerradas. En todos los casos, la participación fue abierta, anónima y voluntaria. El formulario de la encuesta se abrió a toda la comunidad por medio de la difusión en redes sociales como WhatsApp, Facebook (en un primer momento, institucionales), en medios de comunicación radial, prensa escrita y televisión. Precisamente, la difusión requirió de estrategias de comunicación diferentes, dado que el acceso al formulario web se realizó mediante un enlace publicado en la página oficial de Facebook de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue. En este sentido, la encuesta involucra un universo de sujetos caracterizado por tener acceso a Internet y por el uso de tecnologías de la comunicación e información, que permiten la conexión a través de las redes sociales. Ello limita considerablemente la captación de percepciones del conjunto de la población.

Para la representación cartográfica de las respuestas recepcionadas por barrio, dada su desigual distribución, se optó por el método de rupturas naturales (Jenks). Los cortes de intervalo se caracterizan porque agrupan mejor los valores similares y maximizan las diferencias entre intervalo. Por lo que se buscó los puntos donde se maximiza esa diferencia y se los usó como límites del intervalo (Cepal, s/f).

 

La percepción ciudadana del espacio público en tiempos de COVID-19

 

Para el análisis de los resultados de la encuesta, se toman las categorías pre-establecidas en el formulario web. De esta manera, como muestra la Tabla 1, la primera sección indaga sobre las características sociodemográficas de las personas que accedieron al formulario, así como también aspectos orientados a captar el grado de conocimiento y acatamiento de las medidas básicas de aislamiento y distanciamiento social implementadas por el Estado. La sección siguiente se acerca de la percepción de los encuestados en relación con la participación de las instituciones, clasificando las respuestas en servicios sociales (salud, educación, seguridad, asistencia social) y servicios urbanos (limpieza y mantenimiento del espacio urbano, transporte público). La tercera sección sondea acerca de las relaciones entre los vecinos, teniendo en cuenta ítems como la limpieza de los espacios comunes; la asistencia a adultos mayores, personas con discapacidad; contención emocional o comunicación de información relevante. También en esta sección se avanza en la obtención de datos respecto a manifestaciones culturales o acciones que se observan a escala intra barrial. Finalmente, se trata la percepción emocional del espacio público (calle, vereda, plaza, etc.) en tiempos de COVID-19.

 

Datos generales de la encuesta cualitativa.

 

Una breve descripción de la muestra final indica que el promedio de edad de los que accedieron a la encuesta ronda los cuarenta y tres años. Se observa un predominio de interés por completar el cuestionario del género femenino, 66,2%, esto representa unas 270 personas, mientras que del género masculino se obtuvieron 134 respuestas, que corresponde al 32,8% del total. Además, una persona que accedió a la encuesta se identificó como “No binario” mientras que el resto prefirió no dar respuesta a esta pregunta. 

La Figura 1 muestra que en cuatro barrios de la ciudad de Neuquén se concentra la mayor participación en la encuesta, estos son, Terrazas del Neuquén (10,9%), Área Centro Oeste (8.9%), Área Centro Este (8,7%) y Santa Genoveva (7,7%) los cuales, en conjunto, totalizan 146 formularios completados. A lo anterior, se suman los barrios Limay (4,2%), Huiliches (3,7%) y Confluencia Urbana (3,2%) que muestran unas 45 encuestas realizadas. En estos siete barrios se encuentra representado casi el 46% del total de las respuestas recibidas. Por su parte, resulta interesante la información obtenida de los barrios Canal V (2,7%), Valentina Norte Rural (2,7%), Manuel Belgrano (2,5%), Alta Barda-Gamma (2,2%), San Lorenzo Norte (2,2%), Valentina Sur Rural (2,2%), Islas Malvinas (2,2%), Melipal (2%), Villa Ceferino (2%), Rincón de Emilio (2%), Don Bosco III (1,7%), Villa Florencia (1,7%), Confluencia Rural (1,7%), Barrio Nuevo (1,7%), Bardas Soleadas (1,7%), Villa María (1,5%), 14 de Octubre/Copol (1,5%), Gran Neuquén Sur (1,5%), Mariano Moreno (1,2%), Río Grande (1,2%), Altos del Limay (1,2%), Área Centro Sur (1,2%), Cuenca XV (1,2%) y El Progreso (1,2%), los cuales se encuentran en un rango de entre 11 a 5 respuestas recibidas por barrio y, en conjunto, representan el 42% (175) del total de la muestra.

 

 

 

 

 

 


Secciones

Preguntas por Sección

Criterios de respuesta

General

  1.  Edad

Abierta

  1.  Género

Opción múltiple (OM): femenino/masculino/no binario/sin respuesta

  1.  Barrio

Barrios formales de la ciudad de Neuquén

  1.  Si tuviste que salir de tu hogar ¿considerás que respetamos la distancia establecida (metro y medio)?

OM: si/no/a veces/no sabe

  1.  Además de las medidas de prevención implementadas por el Estado ¿qué otras medidas implementarías?

Abierta

Instituciones

 

  1.  ¿Cómo percibís la intervención de las instituciones respecto a...?
  2.  Salud/Educación/Seguridad/Asistencia Social/Recolección de Residuos/Transporte Público/Mantenimiento del Espacio Público

OM: mala/regular/buena/muy buena/no sabe

  1.  Intervienen o participan organizaciones sociales, sindicales y/o asistenciales para ayudar durante la emergencia sanitaria

OM: si/no/no sabe

  1.  ¿Cuáles son estas organizaciones sociales? ¿De qué manera participan?

Abierta

Relación entre vecinos

  1.  ¿Te organizás con tus vecinos/as para colaborar en alguna actividad?
  2.  Si es así, cuéntanos de qué se trata

Abierta

  1.  ¿Cómo colaboran los/as vecinos/as entre sí?

OM: en forma presencial/virtual/ambas/no sabe

  1.  ¿Cómo calificarías la colaboración entre los vecinos en..?

Limpieza de lugares compartidos/Ayudar a adultos mayores/Asistir a personas con discapacidad/Asistir a personas con necesidades económicas/comunicar o compartir información relevante

OM: mala/regular/buena/muy buena/no sabe

  1.  ¿Se realiza alguna manifestación cultural o acción hacia los vecinos desde el interior de las residencias hacia la comunidad vecinal

OM: si/no/no sabe

  1.  ¿Qué acción comunitaria vivenciaste?

Abierta

  1.  ¿Cómo es tu participación respecto a estas iniciativas?

OM: miro lo que sucede/participo activamente/no me interesa/no se realizan manifestaciones culturales

  1.  ¿Observaste o escuchaste alguna situación de violencia o agresión en tu barrio?

Opción múltiple: si/no/no sabe

  1.  Si la respuesta es afirmativa, ¿qué situación vivenciaste?

Abierta

Percepción del espacio público

  1.  ¿Cómo percibís los espacios públicos (calle, vereda, plaza, parque, ribera, etc.)?

OM: si/no en función de la variable: tristes/alegres/tranquilos/silenciosos/vacíos/ruidosos

  1.  ¿Cómo percibís la circulación en los espacios públicos de tu barrio?

OM: con baja/media/alta circulación/no sabe en función de la variable: calles/veredas/plazas/paradas de colectivo

  1.  Durante la emergencia sanitaria ¿por qué motivos te trasladas de tu casa hacia otro lugar?

OM: motivos laborales/compras/asistencias social/otros/no me traslado

  1.  Si durante la cuarentena vos o algún miembro de tu hogar se traslada para realizar compras, ¿con qué frecuencia lo hace?

OM: todos los días, cada dos días, cada cuatro días, una vez por semana, no me traslado

  1.  Si la respuesta es afirmativa ¿cómo te desplazas ahora?

OM: a pie/en bicicleta/moto/taxi/remis/colectivo/auto/camioneta

Tabla 1. Secciones y criterios adoptados para la encuesta. Fuente: elaborado por Schroeder en base al diseño de la encuesta.

 

Figura 1. Distribución del número de respuestas por barrios de la ciudad de Neuquén. Fuente: elaborado por Loira, Schroeder &Vilo, en base a los datos de la encuesta.

Asimismo, están incorporados en el análisis de las propuestas y reclamos aquellos barrios de los cuales se recepcionaron un número inferior a 5 respuestas por barrio, estos son: Valentina Sur Urbana (1%), La Sirena (1%), Provincias Unidas (1%), Valentina Norte Urbana (0,7%), San Lorenzo Sur (0,7%), Villa Farrell (0,7%), Bouquet Roldán (0,7%), Gran Neuquén Norte (0,7%), Cumelén (0,5%), Gregorio Álvarez (0,5%), Hi.Be.Pa (0,5%), Colonia Rural Nueva Esperanza (0,2%), Aníbal Sapere (0,2%) y Unión de Mayo (0,2%), los cuales suman 36 respuestas recibidas. Como se puede apreciar en el mapa, también, existen algunos sectores de la ciudad en los cuales no fue posible llegar con la encuesta cualitativa en línea.

Distanciamiento social.

Como el virus se transmite de persona a persona reducir, entonces, las formas en que las personas se ponen en contacto cercano con otras es de vital importancia. La provincia del Neuquén adhiere al DNU 297/2020 que establece el aislamiento social, preventivo y obligatorio desde el 20 de marzo, extendido hasta el 26 de abril de 2020[3]. Lo anterior implica que, todas las personas que habitan en el país o se encuentren en él en forma temporaria, deberán abstenerse de concurrir a sus lugares de trabajo y no podrán circular por rutas, vías y espacios públicos. Se encuentran exceptuadas las personas que prestan servicios de salud, fuerzas de seguridad y otros servicios considerados esenciales. El resto de la población sólo podrá realizar desplazamientos mínimos e indispensables para aprovisionarse de artículos de limpieza, medicamentos y alimentos (Ministerio de Salud de la provincia del Neuquén, 2020).

En relación con lo anterior, uno de los primeros pedidos a las comunidades, más allá del aislamiento social preventivo y las medidas de higiene básicas, ha sido el distanciamiento social, una manera que se considera eficaz para disminuir la propagación del COVID-19. Si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece como óptimo dos metros de distancia entre las personas (al momento de salir de sus hogares), la Provincia de Neuquén estableció como mínimo un metro de distancia entre las personas.

Los datos de la encuesta muestran un nivel de acatamiento medio a esta medida básica y prioritaria. Entre los que responden “A veces” respetar la distancia establecida y los que, directamente, dicen “No” acatar dicha normativa, se obtiene un 50% del total de las respuestas que merece la atención de las autoridades correspondientes. Si bien hay que ser cautelosos al momento de buscar explicaciones y de hecho son limitadas las evidencias como para hacerlo en este momento, se puede inferir que en este comportamiento entra en juego la idiosincrasia propia de cada comunidad. El acervo cultural y las necesidades económicas también podrían ser factores que inciden en la menor propensión a acatar las normas establecidas.

 

Motivos y frecuencia de los desplazamientos.

Ahora bien, cuando se indaga acerca de los motivos por los cuales las personas se desplazan desde su hogar o domicilio habitual hacia otros lugares, un porcentaje alto, esto es, un 64,4% lo hace para abastecerse de alimentos, tanto en centros comerciales de escala regional como en las despensas y almacenes barriales. Un porcentaje menor corresponde a cuestiones laborales (9,8%), aspectos vinculados con el tratamiento de la salud (7,1%) y diligencias relacionadas con la asistencia social (3,7%). Mientras que un 13,2% del total de los encuestados, consigna no haberse desplazado de su hogar. En este último porcentaje, se presume que pueden estar contenidas personas que forman parte del grupo de riesgo, es decir, adultos mayores, personas de cualquier edad con afecciones subyacentes graves (inmunodeprimidos, afecciones cardíacas graves, obesidad grave, personas con diabetes, enfermedad renal crónica, entre otras) o personas con movilidad reducida y que necesitan algún tipo de asistencia o colaboración.

Otro aspecto interesante de poder medir ha sido la frecuencia en la que la población se traslada, principalmente, en lo que respecta a la realización de compras. En este caso, un poco más de la mitad de los encuestados (53,2%), sale una vez por semana, mientras que un 26,1% lo hace una vez cada cuatro días y un 13,7% del total de la muestra obtenida, se traslada para realizar compras cada dos días. Si a lo anterior se agrega el 1,7% que dice movilizarse todos los días, se evidencia una cierta asiduidad en los desplazamientos por compras.

 

Movilidad urbana barrial.

Las medidas de confinamiento tomadas por los gobiernos, en todas las escalas, han propiciado la disminución del tránsito vehicular y, por ende, la congestión en gran parte de las ciudades del mundo, en porcentajes nunca antes experimentados. Esto impactó, naturalmente, en el transporte particular aunque, también, se observaron descensos importantes en el uso del transporte público de pasajeros.

Es evidente que durante la cuarentena han cambiado las formas y los motivos por los cuales la población se desplaza. Si bien es una situación atípica, es importante obtener información acerca de los medios de transporte utilizados y poder captar también las percepciones relacionadas con ellos.

Pese a que un porcentaje importante de los encuestados (73,3%) expresa no haber cambiado su medio principal de transporte, un 26,7% sí lo hace y este dato puede ser interesante para trabajar en las líneas de gestión. Del 26,7% que cambió su movilidad habitual, el vehículo particular (47,8%) y el desplazamiento a pie (47,3%) ocupan un lugar relevante en la nueva forma de movilizarse en la ciudad. Por su parte, el desplazamiento en bicicleta (1,9%), el transporte público de pasajeros (1,4%), motos (1%) y taxis y remisses (0,5%), aunque en menor porcentaje, representan medios de transporte que comienzan a tener una nueva significación social, también, a escala barrial.

Indagar acerca de la circulación en el espacio público es un factor determinante para comprender si las medidas de restricción se respetan pero también analizar cómo pueden reaccionar las personas/los usuarios, al momento de flexibilizar las medidas de confinamiento. Por ejemplo, ¿predominará el transporte particular en la movilidad cotidiana, en detrimento del transporte público, incrementándose la congestión en la red vial?; ¿es posible que los usuarios del transporte público migren hacia otros modos de transporte por cuestiones de protección sanitaria? o ¿se generará un cambio hacia la movilidad no motorizada (peatonal y bicicleta)?

La encuesta vislumbra un desplazamiento en un radio de influencia más reducido, de entre 5 a 10 cuadras, preferentemente a pie, desde el lugar de residencia, favoreciendo la escala barrial. Lo anterior lleva, además, a percibir de otra forma el entorno, entrar en contacto de otra manera con los vecinos (comprar en los mercados del barrio) y prestar atención a comportamientos que en una situación normal no se hubiesen notado.

 

Intervención de las instituciones.

Poder analizar la presencia e intervención de las instituciones, a escala barrial, es de suma importancia dado que centra el foco de atención en el rol del Estado, fundamentalmente, en aquellas áreas en las cuales no se puede resignar o delegar ningún derecho u obligación y, de esta manera, también, comenzar a inferir si el acceso a estos servicios esenciales se encuentra garantizado para un contexto de crisis sanitaria.

Para facilitar el análisis de las percepciones, se dividió la participación de las instituciones en dos grandes categorías, por un lado, cuestiones referidas a servicios sociales (salud, educación, seguridad, asistencia social) y, por el otro, los servicios urbanos (recolección de residuos sólidos, mantenimiento del espacio común y transporte público). Si bien la percepción en cuanto a los servicios de salud, educación y seguridad es buena, al compararlos con otras prestaciones, existe un porcentaje importante de la población que los califica como regulares. Esto se hace más notorio, en lo que refiere a asistencia social, dado que un porcentaje elevado se lo lleva la calificación de regular y mala.

 

Servicios sociales.

En esta gran categoría incluimos los servicios de (a) salud, (b) educación, (c) seguridad y (d) asistenciales. Lo anterior, refiere a un conjunto de servicios y actuaciones que impactan directamente en el bienestar de las personas y las familias, a partir de ocuparse de atenciones esenciales y básicas. Estas prestaciones, normalmente, se encuentran a cargo del Estado, en sus diferentes escalas, nacional, provincial y municipal. Los servicios que estas instituciones prestan, tienen competencia directa con las situaciones que la emergencia sanitaria debe atender, dado que no sólo incluyen la salud y el bienestar psicológico, sino que la situación de confinamiento altera, dinámicas pedagógicas, ritmos laborales y aspectos referidos a la seguridad general de la comunidad.

 

Percepción acerca de los servicios de salud.

Los médicos y demás miembros del equipo de salud, así como el personal de limpieza, constituyen la primera línea de atención en esta contingencia. La pandemia de COVID-19 ha sacado a la luz ciertas falencias en la prestación (pública y privada) de la salud. En términos generales, el déficit de infraestructura hospitalaria y de las unidades primarias de atención (salas médicas barriales), se suma a la escasez de recursos humanos y de insumos necesarios para dar respuesta a la emergencia sanitaria. En este sentido, se observan ciertas falencias en la coordinación y los controles (provisión, administración, distribución, entrega en tiempo y forma de insumos, tests) así como en las medidas de asepsia y la provisión de los elementos de protección personal necesarios para evitar los contagios y la propagación del virus, de acuerdo a los protocolos vigentes. Cabe aclarar, nuevamente, que estas observaciones se realizan en las primeras semanas de la cuarentena.

Según las fuentes oficiales disponibles, el Sistema de Salud en la ciudad de Neuquén está integrado por 11 establecimientos con internación (considerando públicos y privados) entre los que se destacan el Hospital Provincial Neuquén (Castro Rendón), Nivel Central, Hospital Horacio Heller, Hospital Bouquet Roldán. En relación con lo anterior, la ciudad cuenta con 1.064 camas disponibles - 468 en establecimientos públicos y 596 en servicios privados (de acuerdo con datos del 2017). En el caso de los establecimientos con atención ambulatoria exclusiva, existen 18 centros de salud, 1 puesto sanitario y 7 centros de día (Dirección General de Información Sanitaria, 2017). De esto resulta que, para la ciudad de Neuquén, el número de camas disponibles por habitantes -tomando tanto las del sistema público como las de privado, y una población estimada, al 2017, de 268.211[4] habitantes- es de unas 4 camas por cada 1.000 habitantes. La OMS sugiere de 8 a 10 camas por cada 1.000 habitantes. Con respecto a la dotación de camas, es importante aclarar que la disponibilidad está sujeta también al personal, equipo y servicios de apoyo necesarios para garantizar que las mismas estén en condiciones de uso. Además, junto con este indicador, se suele analizar el porcentaje de ocupación, con el fin de medir la eficiencia en la utilización de los recursos hospitalarios. En relación con esto, el Hospital Horacio Heller es el que presenta mayor porcentaje de ocupación en la Provincia, seguido del Hospital Provincial Neuquén. Esto podría estar relacionado con la mayor complejidad de los mismos y la recepción de pacientes de otras áreas de la Provincia (Dirección General de Información Sanitaria, 2017).

En cuanto al personal de salud, según la OMS, el índice de recomendación por cada 1.000 habitantes es de 3 médicos/as y 9 enfermeros/as. Sin embargo, si tomamos sólo las categorías profesionales y de auxiliares de la salud, en la ciudad, dicha recomendación no se estaría cumpliendo dado que habría menos de 2 médicos/as por cada 1.000 habitantes (2,48) y no llega a 4 la cantidad de enfermeros y enfermeras (3,48). Del resto de las funciones necesarias para el sostenimiento de atención de salud de la comunidad, al momento, no contamos con información oficial. Estos datos preliminares estarían evidenciando una cierta sobrecarga sobre el personal sanitario, que se puede exacerbar en el contexto de emergencia sanitaria actual.

En la provincia de Neuquén, a mediados de marzo, el gobernador creó mediante un decreto el Comité de Emergencia para la formulación e implementación de políticas públicas vinculadas a la prevención y mitigación del coronavirus COVID-19. La misma norma legal establece la emergencia sanitaria en la provincia por un plazo de 180 días[5]

Se puede inferir que las medidas tempranas tomadas, pueden haber contribuido a una percepción, en líneas generales, positiva en este ítem. Es así que los resultados de la encuesta muestran que un porcentaje mayoritario de la población (52,8%) tiene una percepción “Buena” y “Muy Buena” de los servicios de salud mientras que casi un 40% considera que la prestación se encuentra entre los rangos “Regular” y “Mala”, predominando la primera por sobre la segunda.

 

Percepción acerca de los servicios educativos.

El lunes 16 de marzo el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, anunció la suspensión del dictado de clases presenciales en todo el país, en el marco de la pandemia de COVID-19 (Res. n.°104, n.°105, n.°106 y n.°108; publicadas en el Boletín Oficial). Esto abarca los niveles inicial, primario, secundario (en todas sus modalidades), e institutos de educación superior. En este panorama tan dinámico y cambiante, las medidas se fueron ajustando y cada provincia definió, de acuerdo a su realidad, una modalidad de aplicación de la normativa. Más precisamente, la resolución n.°106 dispone la creación del programa “Seguimos educando” en el ámbito del Ministerio de Educación, con el fin de “colaborar con las condiciones para la continuidad de las actividades de enseñanza en el sistema educativo nacional”. Dicho programa funciona a través de la plataforma digital: www.seguimoseducando.gob.ar.

De esta manera, los mecanismos de formación y aprendizaje han pasado al espacio virtual, como se expresaba, a través de plataformas a distancia, de las propias instituciones o de aplicaciones educativas abiertas. Esto exige, también, articular mecanismos de apoyo en línea a maestros/as, profesores/as y alumnos/as. Las modalidades no presenciales de vinculación pedagógica, además de propiciar el rol social de educar, proporcionan tranquilidad sobre la preservación de la salud, junto a la continuidad de su trayecto educativo.

En relación a este ítem, del total de las respuestas recibidas, surge que el 70% de los encuestados tiene una percepción entre regular y buena respecto a los servicios educativos. Esto podría estar evidenciando ciertas dificultades, tanto para los establecimientos educativos como para las familias, respecto a la enseñanza a través de los entornos virtuales. El acceso diferencial a la vivienda, a los servicios básicos de millones de familias, y también las propias carencias que presentan muchos establecimientos educativos, agudizan aún más las diferencias sociales y el acceso equitativo a los medios digitales.

 

Percepción sobre seguridad.

La seguridad es un servicio público que, en la actualidad, se presenta no sólo como garante de la integridad física, sino como ente de control de las medidas de restricción en la vía pública, para vigilar la cuarentena obligatoria, con el objetivo de prevenir la propagación y minimizar el contagio.

Como se explicaba en los apartados iniciales, se debe permanecer en el lugar de residencia habitual y reducir la circulación de personas en la vía pública, con desplazamientos mínimos e indispensables permitidos, salvo para quienes estén expresamente autorizados y exceptuados de cumplir con la obligación. En esta línea, el Ministerio de Seguridad de la Nación y las fuerzas policiales y de seguridad federales (Gendarmería, Policía Federal, Prefectura y Policía de Seguridad Aeroportuaria) y provinciales y así como agentes de tránsito municipales, de manera coordinada y en el ámbito de sus competencias específicas están a cargo del cumplimiento de la medida. En relación con lo anterior, la Procuraduría de Violencia Institucional (PROCUVIN) elaboró un documento en el que se exponen las facultades y límites a la actuación de los agentes de las fuerzas policiales y de seguridad en el marco del control del “Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio”. Asimismo, el trabajo señala las pautas del cumplimiento de la medida excepcional dispuesta por el Poder Ejecutivo Nacional[6].

Los controles de circulación en la vía pública es una de las mayores preocupaciones detectadas en la encuesta dado que, entre las medidas propuestas por las personas que accedieron al formulario, el 33% consideró que es necesario incrementar la seguridad en la vía pública, sobre todo, orientada al control de la circulación de personas y vehículos. Respecto a la percepción de los servicios de seguridad, un 45% de las respuestas se orientan a una apreciación entre regular (34%) y mala (11,2%). No obstante lo anterior, un 53,3% considera entre buena (41,9%) y muy buena (11,4%) la actuación de las fuerzas de seguridad y policiales.

 

Percepción acerca de los servicios de asistencia social.

La asistencia social es una de las mayores demandas en el marco de la emergencia sanitaria COVID-19. Su trabajo se orienta a que todos los individuos puedan satisfacer sus necesidades básicas. Lo habitual es que la asistencia social se desarrolle a través de instituciones del Estado, organizaciones no gubernamentales (ONG) o, incluso, congregaciones religiosas o acciones de voluntariado. Estas instituciones y organizaciones sociales son canales privilegiados para compartir información y para la detección de carencias, tanto en materia sanitaria como educativa. En este sentido, es importante comprender la percepción de los servicios asistenciales para entender también las debilidades existentes.

Al respecto un 55% de las personas que accedieron al formulario tienen una percepción entre regular y mala, predominando la primera con un 33,5% por sobre la segunda. Mientras que un 21,5% considera como positiva la intervención en servicios asistenciales. Sólo un porcentaje reducido plantea como muy buena la percepción. Además, un 21,3% de los encuestados dice no saber de la participación de instituciones respecto a esta categoría; de esto se desprende que podría ser debido, por un lado, a la propia situación de aislamiento y, por otro, a la falta de necesidades al respecto.

Las instituciones que, actualmente, se perciben con mayor participación en asistencia social son las religiosas, sociales y de organización espontánea. Se destaca la actuación, en función del orden de presencia y participación, de las comisiones vecinales, los comedores barriales y las “salitas” médicas. En una segunda línea, los encuestados notan la presencia de agrupaciones políticas; el Municipio, identificado así en las respuestas, o como “desarrollo social” e iglesias, principalmente, las evangélicas. Asimismo, bomberos, policías, la Cooperativa Eléctrica CALF, el Consejo de Educación, Defensa Civil y Gendarmería aparecen entre las instituciones y organizaciones que se percibe su presencia en la ciudad, brindando colaboración en la situación de emergencia sanitaria. Un 16% de las propuestas giran en torno a medidas tendientes a colaborar en aspectos referidos a la asistencia social (Ver Figura 2) ocupando el tercer lugar en el orden de prioridades comunitarias.

 

Participación de organizaciones sociales.

En relación con el párrafo anterior, es indispensable conocer la participación de organizaciones sociales que complementan la asistencia social institucional. En este punto, podemos decir que es relativamente baja la percepción de la intervención y participación de organizaciones sociales y sindicales durante la emergencia sanitaria, dado que sólo el 12,2% de los encuestados afirman conocer acciones organizadas en esta dirección, mientras que un 35,4% expresa que no existe presencia alguna que pueda marcar una diferencia asistencial. Asimismo, un 52,4% de los encuestados desconoce la participación de alguna institución.

Del 12,2% de las personas que plantean conocer organizaciones e instituciones que participan activamente en los barrios, las comisiones vecinales son las que se perciben como las más activas dentro de la situación de pandemia. Luego, le siguen las salas barriales de atención primaria de la salud y los comedores y merenderos comunitarios. En el caso de estos últimos, algunos de ellos, se encuentran organizados por iglesias de culto evangélico y por diferentes movimientos sociales que comparten ideologías de políticas de izquierda. Se observa una realidad social acuciante en ciertos barrios de la ciudad de Neuquén. Los problemas de acceso a una vivienda digna, se suman a la carencia de servicios básicos y, principalmente, a los problemas de precariedad e informalidad laboral que ésta pandemia ha mostrado crudamente. Al respecto, muchos referentes de los comedores y merenderos han planteado que la asistencia se ha multiplicado, incluso, triplicado a partir de la situación de crisis sanitaria.

“[De las] 2700 raciones semanales...450 [reciben del Gobierno]...El resto se cubren con donaciones que hemos recibido, de gente que se ha solidarizado y también por el esfuerzo de las compañeras para estirar la comida. Aunque...nos quedamos sin raciones cuando vienen a buscar un plato de comida” (expresiones vertidas por Diego Mauro, referente del Frente de Organización en Lucha, para el diario La Mañana del Neuquén, 09/04/2020). Por su parte, Gladys Aballay, integrante de la organización Barrios de Pie, da cuenta de una situación similar, en los 30 comedores que tiene la organización en la ciudad de Neuquén en los cuales se ha incrementado la asistencia de “[jóvenes y adultos] que hoy no tienen ingresos formales porque hacían changas o trabajos informales y que debido al aislamiento que deben cumplir no generan los ingresos necesarios para mantener a sus familias" (Pablo Montanaro para La Mañana del Neuquén, 26/03/2020).

 

 

Figura 2. Participación de las instituciones y organizaciones, según la percepción (P, (%))

 

Servicios urbanos.

Constituyen aquellos servicios básicos que se desarrollan en el espacio público y que están estrechamente vinculados a garantizar una buena calidad de vida a la comunidad. Más allá de las características propias de cada ciudad, normalmente, se incluye, la recolección de residuos domiciliarios, la limpieza de veredas y aceras, mantenimiento de los espacios verdes, transporte urbano de pasajeros, entre otros. Estos servicios pueden estar a cargo de dependencias del Municipio, es decir, depender de la esfera pública o estar concesionados a terceros.

 

Percepción sobre servicio de recolección de residuos urbanos.

El servicio de recolección de residuos sólidos urbanos es esencial para garantizar las condiciones de higiene en el espacio público, siendo necesario su funcionamiento durante el aislamiento preventivo, dado que la actividad de limpieza en los hogares y permanencia en ellos genera un mayor volumen de residuos. Este servicio presenta una percepción muy positiva, dado que un 36,1% de las personas lo califica como muy bueno, mientras que un 55,4% opta por considerarlo bueno, siendo muy bajo el porcentaje de encuestados que tiene una percepción regular o mala.

 

Percepción sobre los servicios de transporte.

El servicio de transporte durante las dos primeras semanas de la emergencia sanitaria redujo los servicios considerablemente, frente a las restricciones de circulación. Ante ello, para el traslado de personas para cumplir con servicios esenciales, el transporte público de pasajeros es un servicio necesario, y en cuanto a la percepción, ésta va a variar de forma notoria en relación al medio principal de transporte que utilice la persona encuestada. Pese a ello, la percepción es positiva, en términos generales, dado que el 61,1% responde entre buena (48,5%) y muy buena (12,6%). De todas maneras, también es considerable el porcentaje que lo asociada a percepciones como regular (24%) y mala (10%).

A modo de síntesis, se detecta que la prestación de servicios urbanos presenta una mejor valoración que los servicios sociales. Esto guarda relación a la demanda de servicios asistenciales ante la situación económica de muchas familias que presentan un trabajo informal o por encontrarse en actividades autónomas. Ello genera cierta incertidumbre, especialmente, en hogares donde el día a día sin un ingreso deriva en la necesidad de asistencia social. Atender cuestiones básicas como son alimentación y salud, debería ser una acción prioritaria para las autoridades que le competen esta área.

 

Relaciones entre los vecinos.

La articulación comunitaria es un factor importante durante una emergencia sanitaria, por lo tanto, se consultó respecto a la organización entre las personas para colaborar en alguna actividad. Entre las respuestas recibidas, una de las mayores vinculaciones que se dieron, a escala barrial, se debe a la organización para la compra y reparto de alimentos, así como también cierta organización interna para la elaboración de dulces y otros alimentos procesados. Estos últimos, para entregar a personas mayores de edad y en comedores comunitarios. También estuvo presente la colaboración en la limpieza de espacios comunes, la seguridad comunitaria, la colecta de ropa, entre las principales. En un porcentaje menor, aparece la ayuda para retirar dinero de los cajeros automáticos y pago de impuestos, ambos orientados al segmento de adultos mayores. Otras respuestas consignaron conocer la colaboración en la reparación de computadoras a estudiantes, de manera gratuita, y las clases de apoyo así como lecciones de música, vía web. Cabe detallar que la mayoría de las personas que respondieron la encuesta, dicen que la organización de los vecinos es más eficiente en acciones tendientes a compartir información acerca de las medidas y lo que sucede en el barrio, datos sobre las empresas de delivery y conocer cómo van cambiando las medidas estatales respecto a la pandemia. Se puede apreciar que el 3,5% colaboran tanto en forma presencial como virtual. Esta última categoría incluye la ayuda para la entrega de alimentos, medicinas, ropa, entre las principales. Mientras que, un 40,8% mantiene una organización virtual en redes sociales, evidenciando la importancia del entorno digital para la organización y logística de la ayuda organizada. Es elevado el porcentaje (41%) que dice no saber acerca de la existencia de organización vecinal, marcando la falta de acompañamiento social de algunas personas en lo que respecta a la ayuda vecinal.

 

Manifestaciones culturales y/o de acciones comunitarias.

La significación de manifestaciones culturales y/o de acciones comunitarias vivenciadas es un elemento más que permite analizar el grado de participación inicial dentro de una escala barrial, tanto de quienes proponen una acción individual para tomar contacto con sus vecinos, como para quienes reaccionan ante ésta de manera activa, pasiva o indiferente.

En primera instancia, se observa que el 50,6% de los respondientes plantean que no se realizan manifestaciones culturales o acciones comunitarias desde el interior de las residencias hacia la comunidad vecinal. Esto da cuenta de un porcentaje elevado de población que es indiferente a  la participación comunal. A pesar de lo anterior, hay personas que sí participan en algún tipo de acción o manifestación, dado que el 48,8 % dice haber presenciado en forma activa o participado (como organizador o espectador) en alguna actividad cultural o de significación para el barrio. Si bien se observa una participación inicial, individual, hacia los vecinos o de expresión comunitaria general, muchas de ellas, tienen relación con poder expresar el agradecimiento al personal que trabaja prestando servicios de salud, a través de acciones como aplaudir a una determinada hora (en forma organizada), a partir de las 21 hs, por ejemplo. En algunos sectores de la ciudad, cantan el Himno Nacional o Provincial; aquí dan cuenta de manifestaciones vinculadas con la expresión del patriotismo y de orgullo nacional. Otras acciones que se dieron en el tiempo que estuvo activa la encuesta, estuvieron circunscritas a ciertos momentos y conmemoraciones particulares como, por ejemplo, el “ruidazo feminista”, la colocación de pañuelos blanco en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia o, incluso, “cacerolazos” para manifestar una situación de disgusto o protesta por ciertas medidas implementadas por el Ejecutivo Nacional.

Otra de las manifestaciones interesantes de poder destacar son las artísticas que eligen expresarse desde patios internos de las residencias, balcones, o en forma virtual, a partir de los espacios que brindan las redes sociales. Los recitales de música de intérpretes conocidos de la ciudad o de amateurs junto con la música transmitida a través de parlantes, los karaokes improvisados o cantarle el cumpleaños a vecinos/as, ha generado otros vínculos de socialización, un diálogo desde espacios privados que se tornaron públicos. En general, se consigna que alegran, sacan de la rutina del encierro aunque también generan discusiones o quejas (con denuncias policiales incluidas) cuando el volumen es elevado o cuando estas actividades de “esparcimiento” se extiende en horarios nocturnos o no son del agrado de personas, que no comparten dichos momentos, por diferentes motivos (personas mayores, familias con hijos pequeños, personas con alguna afección, etc.). Más allá del tipo de interacción y las tensiones que pueda generar, existe una necesidad de comunicación con el otro que se vislumbra desde las respuestas y se puede confirmar con la propia experiencia de cada uno/a de nosotros/as.

 

Percepción sobre situaciones de violencia o agresión en el barrio.

Durante las dos primeras semanas de cuarentena, el 72,3% no observó o escuchó este tipo de situaciones y un 11.8% no sabe al respecto. En cambio, un 15,9% de las personas encuestadas ha percibido algún tipo de violencia o agresión. Las situaciones de violencia o maltrato que se describen se perciben tanto al interior de los hogares como entre vecinos/as o en la vía pública o en espacios comerciales. A continuación, se incorporan las situaciones que surgen de la encuesta:

-En el interior de los hogares: se plantea que se escuchan insultos, gritos, peleas, violencia de género, maltrato de menores, problemas familiares ante situaciones de alcoholismo.

-Respecto a la situación entre vecinos/as: hay agresiones cuando se saca a pasear las mascotas (perros) en espacios compartidos (por no poder sacarlos a la calle), peleas entre vecinos/as “intramuros”, es decir, desde las separaciones entre viviendas o medianeras. También hay tensiones por los espacios de estacionamiento (escasos), amenazas de muerte entre vecinos, denuncias a la policía (música en elevado volumen) y agresiones en los grupos de Whatsapp, por donde los vecinos mantienen sus redes de comunicación.

-Respecto a situaciones en la vía pública se plantean: agresiones por parte de la policía, inseguridad por la venta de alcohol y drogas, robos, falta de respeto a la patrulla de la policía, maltrato a personal sanitario cuando van a retirar algún posible caso de riesgo de COVID-19, gritos desde ventanillas de autos a la gente que no usa barbijos en la vía pública y situaciones de maltrato en las filas de espera de supermercados.

Asimismo, se plantea como una situación de violencia y/o agresión, también, la falta de respeto de la cuarentena por parte de quienes no cumplen el aislamiento social obligatorio, como también a las detenciones por incumplir la cuarentena.

 

La percepción emocional del espacio público.

Al indagar en la percepción del espacio público tradicional, estos son, calle, vereda, plaza, parque, ribera, entre los principales, se observa un alto porcentaje que los percibe como tranquilos, silenciosos y vacíos lo que da cuenta también de la baja circulación en los espacios públicos. Otro dato que complementa lo anterior, es la baja percepción de los espacios como ruidosos, esto marcaría la reducida cantidad de veces que las personas salen de sus hogares por diversos motivos, al menos, en la primera fase de la cuarentena. A pesar del vaciamiento, la tranquilidad y el silencio, no se percibe un espacio público alegre; un porcentaje muy elevado de las personas encuestadas lo percibe como triste. El propio aislamiento social da cuenta del estado emocional de algunas personas, que se refleja en la percepción que se tienen sobre las calles, veredas, plazas, etc., como el propio reflejo de sus emociones. Lo anterior se nota, también, en las medidas que propone la comunidad a través de la encuesta. Por ejemplo, se pueden leer aquellas que refieren a asistencia social para ayudar emocionalmente a las personas durante y post-aislamiento y/o las políticas referidas al esparcimiento y recreación hacia el interior de los hogares. Al momento de la redacción de este artículo, se está tratando la posibilidad de articular salidas breves (no más de 1 hora) y a corta distancia (500 metros) del lugar de residencia.

 

Canales de intervención y propuestas comunitarias en el contexto de aislamiento

 

En el marco del aislamiento social obligatorio, surgen nuevas inquietudes, tanto personales como comunales, que hacen referencia a los servicios públicos, que brindan las diversas instituciones y organizaciones sociales y que muestran nuevos desafíos, reestructuraciones y adaptaciones en el contexto de la pandemia. Estas inquietudes responden a las nuevas necesidades que emergen de la situación actual y se encuentran relacionadas con la prestación de diversos servicios; entre ellos, la encuesta ha consultado sobre educación, seguridad, asistencia social, mantenimiento de los espacios comunes y transporte público.

En este escenario de incertidumbre y posibilidades, intentamos aproximarnos a los canales de intervención y las acciones que llevan adelante instituciones u organizaciones de base local, tanto formales como informales, así como comprender el tejido de relaciones que se construye en la auto-organización vecinal. Si bien los canales de intervención tradicionales de las instituciones públicas, presentan cierto grado de articulación con organizaciones comunitarias, movimientos sociales, muchas de las acciones de sus propias competencias se han visto alteradas (y desbordas) ante las diferentes urgencias y producto, también, del propio aislamiento obligatorio del personal público. De esta manera, surgen nuevas redes de cooperación, con el protagonismo de otros sujetos sociales que, en cuyas vinculaciones y articulaciones, se unen para encontrar los engranajes de acción necesarios y así responder a las necesidades sociales y asistenciales actuales, así como también, a las demandas institucionales.

Al respecto, el análisis de la percepción y valoración de los servicios públicos, realizada a partir de la encuesta cualitativa, permitió notar la presencia de redes de acción social y colaborativa, que fueron propuestas desde los mismos vecinos, en función de sus vivencias y cotidianidades en su entorno inmediato (el barrio) y de algunas intervenciones institucionales y de diversas organizaciones o movimientos sociales. Más allá de las medidas que el Estado, en sus diferentes escalas (nacional, provincial, municipal), fue impulsando, entre ellas, las destinadas a garantizar el aislamiento social, las personas que accedieron al formulario identifican y proponen otras medidas, acciones, que requieren ser escuchadas por la urgencia social que contienen.

En esta línea, se identificaron diferentes niveles de organización vecinal para brindar ayuda a las personas más vulnerables permitiendo inferir, en este ítem, ciertas falencias en la atención social institucional (pública). Este motor solidario ha generado nuevas sinergias, sobre todo, a escala barrial. La auto-organización de vecinos que, a su vez, se auto-convocaron, a través del uso de las redes sociales virtuales de comunicación vecinal (Facebook, Whatsapp), conformaron nuevos vínculos y tejidos sociales, por ejemplo, con las organizaciones de base territorial -comisiones vecinales, iglesias- que se dirigieron a espacios colectivos como los comedores, merenderos, refugios de mujeres, entre los principales. Las donaciones de alimentos y abrigo para personas mayores y aquellas más vulnerables en términos económicos, constituyen las acciones que más se destacan. La auto-organización requirió de herramientas de difusión (a través de las redes sociales o anunciadas durante un concierto en el balcón, por citar algún ejemplo) y de logística, en los que respecta a la recolección, transporte y acopio de los elementos de ayuda. En estas últimas etapas, se nota la articulación de particulares con comisiones vecinales, iglesia o instituciones (como la Universidad Nacional del Comahue, la Cooperativa CALF, los Bomberos Voluntarios) para poder vehiculizar el apoyo.

Otro de los aspectos a tener en cuenta es aquel vinculado con la asistencia ante situaciones de violencia de género y/o familiar. En esta categoría se pudo observar la propuesta y uso de nuevos canales de acceso (correo electrónico, líneas de WhatsApp) a través de los cuales no sólo se canalizan denuncias sino también se brinda información y asesoramiento. La violencia incluye razones de género, así como también, la situación de empleadas domésticas, población travesti y trans y niños, niñas y adolescentes, en contextos de vulnerabilidad social. Las situaciones de violencia o maltrato, como se explica en el apartado correspondiente, se perciben tanto al interior de los hogares como entre vecinos/as en la vía pública o en espacios comerciales.

Otras situaciones que pudimos observar, han sido las manifestaciones culturales; éstas surgen como necesidad y demanda en el contexto de aislamiento. Se pueden apreciar intervenciones a través de redes sociales (Instagram, Facebook) o aquellas que se producen en espacios privados que se abren a lo público (recitales en los balcones, por ejemplo). En este caso, además de entretener “al barrio” funcionan como conectores de acciones solidarias, por ejemplo, compartir información acerca de personas que realizan dichas acciones, ser espacios de acopio de las colectas o concientizar acerca de la importancia del aislamiento. Si bien la encuesta no pudo detectar actividades concretas de esparcimiento, sí en las medidas que propone la comunidad, se plantea la importancia de dar apoyo a los adultos mayores así como también a niños y niñas  en el desarrollo de actividades de esparcimiento, para mejorar la salud física y mental/emocional. En este sentido, una de las medidas que se propone ha sido la apertura de los espacios verdes para la recreación y esparcimiento por turnos, en cuyas redes de acción, las instituciones de Cultura y/o Turismo pueden generar políticas públicas al respecto, más allá de los protocolos concretos de actuación, articulando con ONGs, establecimientos educativos, clubes deportivos, centros de jubilados, por citar algunos.

Si bien la intervención de los organismos públicos encargados de brindar servicios urbanos, adquieren una relevancia significativa en su accionar en el espacio público, surgen nuevas acciones comunitarias en apoyo y colaboración para el mantenimiento y limpieza de los espacios compartidos. A pesar de que la encuesta evidencia una incipiente y débil interacción vecinal para dar apoyo en estas tareas, sí estuvo presente en ciertos sectores de la ciudad, principalmente, en los consorcios de edificios, la organización vecinal para turnarse en la limpieza de los espacios comunes, incluido el retiro de basura, como una forma de reemplazar (durante el aislamiento estricto) o complementar las funciones de los encargados de los edificios.

La movilidad es uno de los factores que presenta mayor grado de cuestionamiento por verse vulneradas ciertas formas de desplazamiento en medios de transporte altamente críticos, como lo es el transporte público de pasajeros, conllevando a la valoración de medios de transporte individuales y sustentables como la bicicleta. Respecto a este punto, se observa una incipiente organización de redes (que salió en los resultados de la encuesta), a través de foros virtuales, impulsando discusiones en torno a la nueva mirada de la “planificación de la vida urbana” quedando, en general, solo en discusiones sobre el “después” de la pandemia. No obstante lo anterior, respecto a las redes sociales en materia de movilidad, no se observan nuevas estructuras organizativas, solo proposiciones por parte de vecinos para fomentar el uso de la bicicleta y las salidas a pie. En este sentido, los ámbitos de planificación gubernamental deberían accionar para fomentar el uso de este medio de transporte, no solo ampliando la red de ciclovías o bicisendas, sino también habilitando espacios de estacionamientos seguros para las bicicletas, como medida para fomentar su uso y complementar el servicio de transporte público de pasajeros.

Con respecto al comercio, se hace indispensable la organización barrial, sobre todo en lo referente al control de los precios. En este sentido, las redes de articulación para atender esta necesidad, no se encuentran activas, pero sí estuvieron presentes en las inquietudes comunitarias. Para ello, es fundamental incitar a la articulación entre diferentes actores sociales para brindar apoyo y colaborar en el control de los precios barriales. Respecto a las formas de comercialización, surgen diversas estrategias virtuales para impulsar el comercio, por ejemplo, el reparto de mercadería y la compra por medio de “billeteras virtuales”. Otras de las propuestas vecinales giran en torno a la apertura comercial, según cronogramas de días y horarios, diferenciando de acuerdo a grupos de edad; que la apertura de los comercios sea en forma paulatina y con los protocolos adecuados, con el fin de reactivar los ingresos de los comercios que se encuentran cerrados.

Finalmente, volver a insistir en la prioridad de las acciones de ayuda ante los requerimientos asistenciales básicos que la situación de pandemia exige. A pesar de que en la encuesta deja en claro que la participación es anónima, muchas personas se han identificado y han dejado sus contactos o se han comunicado con las autoras de este artículo para mostrar sus formas de expresión frente al aislamiento o poder trabajar en colaboración sobre diferentes problemáticas barriales. Se observa como muy positiva esta apertura social, así como la conformación de redes vecinales de articulación, que favorecen las acciones de los/as vecinos/as auto-convocados/as, como una forma más de brindar ayuda, ante las carencias que la intervención institucional evidencia. Existen vinculaciones interesantes de poder potenciar, que se mueven a través del uso de las redes sociales virtuales, como son las acciones solidarias de vecinos/as auto-convocados/as, y la organización y/o vinculación con otros sujetos sociales para brindar ayuda a las personas en contextos más vulnerables. Estos espacios virtuales de participación ciudadana abren nuevos caminos por donde compartir y discutir medidas que requieren especial atención ante la urgencia social pero, sobre todo, las redes sociales virtuales se convierten en herramientas que permiten indagar acerca del comportamiento social y de las nuevas estructuras de organización en tiempos de gran incertidumbre como los actuales.

 Conclusiones

El objetivo del presente artículo ha sido analizar la percepción de las relaciones en el barrio, el nuevo dimensionamiento del espacio y, principalmente, cómo comunidad e instituciones reaccionan, accionan, proponen, cambian, se adaptan durante las primeras semanas de estricto aislamiento preventivo y distanciamiento social, que el contexto de pandemia impuso.

Una de las limitantes de este trabajo ha sido que el formulario llegó a la población que tiene acceso a las redes sociales, desde donde se difundió la encuesta. Asimismo, al estar basado en un muestreo de “un intento” requirió de la comprensión casi instantánea respecto a la percepción del espacio público durante la primera fase de aislamiento estricto. Por lo anterior, la encuesta quedó reducida a la población que pudo acceder a responder el formulario, en el transcurso de las dos semanas que estuvo activo (vía web) y al interés social en responder la misma. Ello redujo considerablemente la cantidad de encuestados, dado que nos vemos inmersos en la propia instantaneidad del tiempo y la funcionalidad de las redes sociales. No obstante lo anterior, no ha sido un obstáculo para analizar la percepción de quienes sí tuvieron la posibilidad y el interés de realizar la encuesta. Nos pareció importante poder poner en palabras y compartir la voz de estas personas, sus primeras percepciones del aislamiento, así como las medidas que aportaron comunitariamente, usando el sentido de la lógica y de la propia experiencia cotidiana.

La dimensión virtual del espacio público nos permite interactuar en un espacio intangible donde establecer lazos de participación para, luego, indagar acerca de las estrategias vecinales y los vínculos entre las personas; esto nos acerca a un panorama nunca antes experimentado, que no se podría captar en condiciones normales. Entendemos que la cuarentena podría extremar, tanto positiva como negativamente, los vínculos de socialización comunal y la percepción vecinal sobre el espacio público. Estudiar el comportamiento social en el espacio colectivo, en el espacio material, a través de una herramienta virtual, nos aporta evidencias de nuevas formas de interactuar, de participar y del uso de los espacios. Entre los interrogantes que se plantean, se encuentra el rol que adquiere la dimensión virtual, como nuevo “lugar” de interacción entre las personas, ya sea en los servicios educativos y de salud, en la actividad comercial o para establecer otros canales de organización comunal, por mencionar algunos.

Queda claro que el espacio virtual no es el espacio físico, aunque no por ello deja de haber un intercambio sociocultural, con otros códigos y significados que enmarcan dicha interacción. Una de las preguntas que surge es respecto al tipo de espacio que propone/genera el mundo digital: ¿reproduce las desigualdades del espacio material? Si por espacio virtual entendemos el acceso a Internet podemos decir que, por sí solo, no es espacio público dado que el requisito es, precisamente, estar conectado, poder contar con un dispositivo y tener el conocimiento y acompañamiento necesarios para propiciar una experiencia positiva. Por lo que el desafío es poder garantizar condiciones de igualdad de oportunidades en el acceso a los recursos tecnológicos, a la información y al acompañamiento durante el uso de los entornos digitales, pero también en el acceso a los servicios básicos, en definitiva, a mejores condiciones en el hábitat.

Si bien el acceso a la conexión virtual queda reducida al reflejo de las desigualdades sociales, también se encuentra sujeta a la producción y reproducción de nuevas formas de vinculación y/o articulación social, que pueden impulsar acciones tendientes a reducir las desigualdades que muchas de las políticas públicas (que se gestionan en ámbitos institucionales), finalmente, materializan en la sociedad. Por lo anterior, se observa que, si bien el espacio virtual reproduce las desigualdades materiales, también produce nuevas e incipientes formas de organización social que tienden a la solidaridad y la co-producción cooperativa del espacio.

 La dimensión virtual del espacio público puede ser vista como el medio por el cual dar respuesta a las necesidades sociales. Mientras que en el espacio virtual se canalizan las propuestas de acompañamiento y articulación social, en el espacio público, en su dimensión física, se hace lo propio con la transitabilidad y circulación de bienes y servicios para brindar apoyo a las diversas urgencias sociales. Las diferentes dimensiones del espacio colectivo, terminan siendo espacios que adquieren autonomía en tiempos de pandemia, que se entrecruzan como formas territoriales con maneras de actuar, con códigos, significados y tensiones inherentes a cada lugar. Constituyen espacios por donde interactuar desde la subjetividad colectiva para encontrarse con el otro. Ese otro que también genera acciones y esfuerzos a través de estructuras diferentes; esta puede ser una institución, una organización o movimiento social o puede partir del propio interés individual que luego se organiza colectivamente.

Precisamente, posibilitar el encuentro en este accionar colectivo y de articulación social se presenta como uno de los grandes desafíos actuales para enfrentar la nueva realidad emergente. La interacción social, la proximidad entre sujetos sociales diversos pero que traccionan hacia un objetivo común, ha sido un disparador para visualizar, también, las limitaciones en la conexión social multisectorial.

Las redes de colaboración, surgidas o coordinadas a partir de los entornos virtuales, por vecinos auto-convocados y con el fin de brindar asistencia social, reflejan la urgente necesidad de establecer mecanismos que tiendan a la articulación social intersectorial, a fin de aunar esfuerzos para responder de manera inmediata a los diferentes problemas socioeconómicos presentes.

Por lo anterior, nos interesa dejar planteado el debate sobre los nuevos rumbos de acción que se abren en materia de planificación y gestión del espacio público, siendo necesario dar un giro en la forma de concebir la escala barrial, dado que consideramos que las relaciones y el espacio colectivo, además de adquirir nuevas significaciones y valoraciones, tienden a favorecer la proximidad de la escala intra e inter barrial.

Las medidas preventivas, los controles, los protocolos de actuación para cada una de las actividades probablemente cambien la organización interna de las ciudades y la interacción con otras. En este sentido, el ordenamiento de la ciudad podría prestar especial atención al diseño y a la funcionalidad del equipamiento colectivo, los acondicionamientos y usos del espacio verde y en la forma en la cual nos movilizamos, por traer aspectos a la discusión. En esta línea, es importante pensar en nuevas centralidades, dado que podrían fomentar vínculos comunales resignificados para acercarse con ese otro, el vecino, y recuperar la proximidad de las relaciones que plantea la vida barrial.

En síntesis, nuevas centralidades y otras formas de movilidad (diferentes a las tradicionales), a escala barrial, esperan ser atendidas; esto implica también prestar atención a redes sociales que construyen lazos y vínculos comunales entre los vecinos y organizaciones de base territorial, potenciando las proximidades sociales y espaciales. Las articulaciones informales basadas en la solidaridad, las nuevas percepciones, valoraciones y significaciones del espacio barrial, donde interactuar con ese otro inmediato, plantean nuevos desafíos para la gestión de ciudades más solidarias y equitativas, a escala humana.

 

Agradecimientos

A la Secretaría General de Extensión de la Universidad Nacional del Comahue y a la Secretaría de Extensión de la Facultad de Humanidades, por su autorización y apoyo en la difusión de la encuesta.

A José Luis Pacheco por su colaboración en la divulgación de la encuesta en los medios de comunicación locales.

Al Equipo de Extensión: “La participación ciudadana en la toma de decisiones sobre el espacio público. Los casos de los barrios Limay y Cuenca XV” por acompañar la iniciativa.

A los vecinos y las vecinas de la ciudad de Neuquén por participar con sus respuestas a la construcción de una ciudad más equitativa.

 

Bibliografía

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Procuración General. https://www.fiscales.gob.ar/covid-19/

 

 

 


[1] Instituto Patagónico de Estudios de Humanidades y Ciencias Sociales, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (IPEHCS-CONICET, Universidad Nacional del Comahue).  Buenos Aires 1.400, Neuquén. e-mail: romina.schroeder@gmail.com.

[2] Departamento de Geografía, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional del Comahue. Buenos Aires 1.400, Neuquén. e-mail: milena.vilo@gmail.com

[3] Al momento de redacción del presente artículo, se anuncia la extensión de la cuarentena hasta el 10 de mayo de 2020, bajo la modalidad de “cuarentena focalizada”, con restricciones que permanecen en los grandes conglomerados urbanos aunque más flexible en zonas menos afectadas (DNU 408/20). Para mayor información véase al respecto: Expediente n.° EX-2020-27946119-APN-DSGA#SLYT, Ley n.°27.541, Decretos n.°260, del 12 de marzo de 2020 y sus modificatorios, n.°287 del 17 de marzo de 2020, n.°297 del 19 de marzo de 2020, n.°325 del 31 de marzo de 2020 y n.°355 del 11 de abril de 2020 y sus normas complementarias.

[4] La estimación fue realizada al 01/07/2017 por el Ministerio de Salud, en base a los datos del último censo nacional (2010).

[5] Para mayor información, véase al respecto: (https://www.saludneuquen.gob.ar/156375-2/).

[6] Para mayor información, véase al respecto: https://www.fiscales.gob.ar/violencia-institucional/facultades-y-limites-de-las-fuerzas-de-seguridad-en-el-marco-del-control-del-aislamiento-social-preventivo-y-obligatorio/

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