De la tradición de revistas al mundo virtual. Aproximación a las publicaciones culturales digitales en el campo intelectual argentino de la última década

ARTÍCULO

De la tradición de revistas al mundo virtual. Aproximación a las publicaciones culturales digitales en el campo intelectual argentino de la última década

 

Diego Vigna
diegovigna@gmail.com
CIECS - CONICET; Universidad Nacional de Córdoba. Argentina

Recibido: 08|07|15
Aceptado: 14|09|15

 


Resumen
En este trabajo nos aproximamos a uno de los fenómenos más dinámicos en el campo intelectual argentino de la última década, como es el desarrollo de publicaciones colectivas digitales que trabajan desde la producción crítica, ficcional, académica y periodística fomentando la discusión de ideas y recogiendo una larga herencia de publicaciones impresas que dio forma y estructura al campo intelectual argentino durante el siglo XX. Orientamos la indagación a partir de un interrogante: ¿qué características propias y específicas asumen las publicaciones culturales digitales en relación con las publicaciones impresas, y cuál es la naturaleza de los contenidos que publican? La hipótesis que guía el trabajo es que este tipo de publicaciones, en este período de la producción intelectual, cultural y artística del país, se ofrecen como vehículos para comprender el estado del campo, tanto respecto a la discusión de ideas y los proyectos artísticos como a la injerencia que la complementación de soportes ha comenzado a tener sobre estos fenómenos de campo.

Palabras clave: Publicaciones colectivas digitales; Campo intelectual; Literatura; Crítica y periodismo; Soportes y formatos de publicación; Sintaxis de medios.

From magazines’ tradition to the virtual world. Approach to digital cultural publications in the argentine intellectual field in the last decade

Abstract
In this paper we approach to one of most dynamic phenomena in the Argentine intellectual field in the last decade, which is the development of digital collective publications working from criticism, fiction, academic and journalistic production by promoting the discussion of ideas and collecting a long heritage of print publications that have gave form and structure to the Argentine intellectual field during the twentieth century. The inquiry is oriented starting from a question: what own specific characteristics do the digital cultural publications have in compared to printed publications, and what kind of content is published? This paper is guided by the hypothesis that this type of publication, in this intellectual, cultural and artistic production period at the country, is offered as vehicle to understand the state of the field, in regard to the discussion of ideas and artistic projects, as well as the interference that supplementation of media has begun to take on these phenomena’s field.

Key words: Digital collective publications; Intellectual field; Literature; Criticism and journalism; Publishing formats; Syntax Media.


 

1. ANTECEDENTES DE INVESTIGACIÓN, ENTRE LA CULTURA IMPRESA Y LA CULTURA DIGITAL

Este trabajo se enmarca en la línea de indagaciones sobre la relación entre el campo de producción cultural e intelectual y los soportes y formatos de publicación, impresos y digitales. El desarrollo de esta línea reviste importancia en la comprensión de las transformaciones que se observan en torno a las formas de producción cultural y artística a partir del avance tecnológico, y específicamente a partir de la asimilación de los soportes digitales y los formatos de publicación web, siempre abordando las problemáticas en sentido socio-histórico: esto es, poniendo en discusión los aspectos sociales, artísticos y técnicos de los fenómenos, ya que estas relaciones no pueden pensarse al margen de la inserción de las tecnologías en todos los ámbitos de la vida social. Aquí nos aproximamos a uno de los fenómenos más dinámicos en el campo intelectual argentino de la última década, como es el desarrollo de publicaciones colectivas digitales que trabajan desde la producción crítica, ficcional y desde el periodismo fomentando la discusión de ideas y recogiendo una larga herencia de publicaciones impresas que dio forma y estructura al campo intelectual argentino durante el siglo XX. Esta indagación sobre publicaciones colectivas digitales es una derivación que propició nuestra investigación sobre blogs de escritores en el campo literario argentino (Vigna 2014).

La indagación que realizamos sobre blogs supo revelar la heterogeneidad de contenidos y de usos que autores argentinos de ficción, crítica y ensayo desarrollan en el “entorno” virtual. Autores en su mayoría jóvenes pero también consolidados en trayectoria y obra. Dicha indagación propició un terreno preciso donde actualizar y reinterpretar el esqueleto del campo literario actual: el blog abrió un campo visible y abordable de relaciones de fuerza simbólicas, antes exclusivas de la cultura impresa. El recorrido por los contenidos que publicaron y publican los escritores durante este período pone en relieve (Ludmer 2006; Drucaroff 2011; Pron 2009; Vigna 2010, 2011) las todavía dispares posiciones y tomas de posición de los autores en el seno del campo (Bourdieu 2002, 2010), así como permite reconocer aspectos dominantes en la utilización que los escritores hacen del formato. El blog fue caracterizado como un formato personal y relacional (Fumero 2005), y la definición es pertinente para encuadrar el trabajo que desplegaron autores dedicados a la literatura en el “universo” de las pantallas y las redes. Los autores, además de ensayar nuevas experiencias escriturales e inaugurar estrategias de visibilidad, capitalizaron los rasgos del formato para dinamizar la producción marginal a la ficción, en general ligada a las tareas periodísticas. Esta situación se tradujo, en el contexto de la reformulación del campo pos-crisis estructural de 2001 en Argentina, en una suerte de relectura y adaptación de la herencia de publicaciones culturales que formaron el campo intelectual en Argentina, en la que reprodujeron desde el medio digital las funciones de difusión y debate que históricamente llevaron a cabo publicaciones colectivas impresas como revistas y suplementos.

Entre la literatura, la crítica y el periodismo, en los blogs también es útil aplicar la idea de revista personal: autores que exceden a sus solas intervenciones, propiciando material crítico y lecturas, vehiculizando actividades, y en algunos casos imponiendo una presencia abrumadora de contenidos siempre actualizados. Roxana Patiño ha definido a las revistas culturales (a diferencia del libro, fruto de la decantación de un proceso intelectual y creativo moroso) como una “multiplicidad de fragmentos que es más que la suma de todos ellos y cuya riqueza habilita a una lectura compleja de una sensibilidad social y cultural de una época”; “antenas de lo nuevo” a través de las cuales indagar el imaginario cultural (2006). En este contexto, los blogs de autor permitieron leer una parte de la sensibilidad de época en la que, además, el campo editorial osciló (de Diego 2006, 2007; Botto 2006) entre la producción restringida y sus vínculos con la producción de corto plazo, con la aparición de numerosos proyectos editoriales dedicados a la ficción y la crítica.

1.1. Los proyectos colectivos de intervención cultural y el carácter digital

Con el antecedente inmediato de la evolución de los formatos, y en busca de establecer un estado abarcador del campo intelectual y artístico, nos abocamos a las variantes colectivas de estas modalidades de intervención en la web. Los casos que analizaremos aquí exceden al formato “revista” por los múltiples rasgos que presentan, aunque se inscriben en la extensa tradición argentina de revistas y otras publicaciones literarias y culturales, decisivas como vehículos de difusión y discusión intelectual (Patiño 1997; de Diego 2007). Los distinguiremos, primero, desde su estructura y disposición: sitios web de revistas, con una sección para cada número que establece una periodicidad, semejando ediciones impresas; blogs que actualizan contenidos según la estructura bitácora, en forma acumulativa y cronológicamente inversa, sin distinguir números o ediciones; revistas publicadas como ebooks, en formatos para ser leídos por ereaders; blogs que a pesar de la estructura actualizan contenidos semejando una revista. En segundo término, los distinguiremos por sus políticas y objetivos de producción: algunos casos no tienen editor ni jerarquías, otros responden a editores, instituciones o empresas.

Varios de estos rasgos son deudores del carácter digital y, por tanto, de una convergencia intrínseca de lenguajes que es, en sentido amplio, lo que vertebra la época. Como afirma Aguirre Romero (1997), la digitalización permite reducir a un lenguaje común (numeral y binario) elementos de distinta naturaleza, como la palabra, el sonido y la imagen, que antes necesitaban de soportes separados: esta convergencia produce nuevas funcionalidades en la producción y recepción de contenidos. Los soportes digitales, comunicados a través de pantallas, se definen por el carácter energético, virtual, de la información que ofrecen, en oposición al carácter material de los soportes convencionales. Por este carácter es que la información que se encuentra en un medio digital, en virtud de ese lenguaje común e inmaterial, puede ser transmitida y difundida a través de otros soportes gracias a las redes, y recibidas desde múltiples puntos (Aguirre Romero 1997).

En virtud de estas cualidades, orientamos la problemática a partir de un interrogante: ¿qué características propias y específicas asumen las publicaciones culturales digitales en relación con las publicaciones impresas, y cuál es la naturaleza de los contenidos que publican? La hipótesis que guía esta aproximación es que este tipo de publicaciones, en este período de la producción intelectual, cultural y artística del país, se ofrecen como vehículos para comprender el estado de cosas, tanto respecto a la generación y discusión de ideas como a la injerencia que la complementación de soportes ha comenzado a tener sobre esas discusiones. Más allá de que estas publicaciones se constituyen bajo patrones propios de la herencia de revistas impresas, también puede reconocerse en ellas una sintaxis propia, así como políticas de publicación, con colectivos de producción específicos, y por tanto distintas modalidades de intervención (Sarlo 1992; Weinberg 2011). Estas publicaciones se han multiplicado en los últimos años a partir de la consolidación que espacios como los blogs han difundido en las rutinas de lectura dentro del campo intelectual y artístico. En ese sentido, también asumen en la actualidad funciones y alternativas de producción inauguradas y potenciadas por la naturaleza del medio, por su condición digital y su potencialidad.

Según Beatriz Sarlo, la sintaxis interna de una publicación permite entablar una articulación coherente entre la organización y puesta en diálogo de sus componentes internos. Esa sintaxis puede definirse como el orden propuesto: la ponderación que surge de la lectura, cómo se ofrecen los componentes, desde el contenido textual hasta el visual. Mientras que la sintaxis externa permite articular esos componentes con la dinámica del campo, a través del reconocimiento de redes autorales, instituciones o formaciones que las enmarcan (1992). Es pertinente pensar qué elementos comparten estos proyectos en la web en términos de organización y articulación de sus componentes, para relacionarlo con la dinámica de campo. Desde esta base metodológica realizamos la aproximación.

2. LA HERENCIA DE LAS REVISTAS CULTURALES EN ARGENTINA. DEFINICIONES CONCEPTUALES Y UN BREVE REPASO HISTÓRICO

Sarlo y Altamirano definieron a las revistas culturales o intelectuales como “publicaciones periódicas deliberadamente producidas para generar opiniones (ideológicas, estéticas, literarias, etc.) dentro del campo intelectual y cuya área de resonancia sólo cubre sectores más o menos restringidos de los consumidores de obras literarias” (1983: 96). Estas publicaciones han ocupado un lugar preponderante en la producción de ideas del país, al punto de que a través de su estudio, como indica Patiño (2006), puede establecerse un recorrido de los debates que marcaron las distintas etapas de la historia del pensamiento argentino. Como documentos históricos, en palabras de Ana Olmos, son imprescindibles para cualquier estudio de la cultura moderna, en tanto “textos colectivos que conectan de manera ejemplar con las principales discusiones del campo intelectual de una época, así como con los modos de legitimación de nuevas prácticas políticas y culturales” (2003: 110). A su vez, como documentos del presente, las revistas cumplen la función de reactualizar y dar nervio y sentido de urgencia a las discusiones; es decir, crear y cambiar el debate público trayendo al presente los acontecimientos (Crespo 2010; Weinberg 2011). Esto también puede extenderse al universo literario: tal como afirmó Coser (1968: 131), la revista cultural como la conocemos surgió durante el siglo XX y se convirtió en una de las principales formas de organización del territorio literario, es decir, se constituyó como vehículo de los movimientos, escuelas o tendencias que giraban en torno al trabajo artístico y literario de un grupo (Sarlo y Altamirano 1983: 96; Williams 1981). De modo que el análisis de estas publicaciones es pertinente para establecer una pintura del campo literario e intelectual argentino1, sobre todo desde el siglo XX hasta la actualidad: dar cuenta de un estado de campo a partir de formas de agrupamiento y de producción que han sido, durante el siglo pasado y hasta hoy, laboratorios ideológicos o estéticos, e incluso laboratorios de escritura, que han tenido incidencia en el campo cultural e intelectual pero también en el ámbito sociopolítico (Sarlo 1992: 11). Las revistas culturales han servido también como plataformas de legitimación desde donde numerosos autores han sabido construir su lugar dentro del campo (Sarlo 1992: 15), en lo que es el antecedente sociológico más concreto.

Respecto a la tradición argentina, Patiño ha destacado al periodismo cultural y literario como el terreno que ofrece una inmejorable posibilidad de visualizar el “lugar” (ideológico, estético) que ocupan los escritores y artistas en un momento particular. Claudia Gilman (1999), por su parte, definió a las revistas como escenarios en los que las generaciones de escritores se ratificaron como intelectuales, al colocar la palabra en la dimensión pública tal como proponía la premisa sartreana sobre la función social del escritor2. Práctica vigente hasta hoy entre los autores, esto se entronca en la rica tradición que expuso sus principales núcleos de debate en revistas y suplementos literarios: “de Martín Fierro (1924-1927) a Sur (1931-1979)3, de Contorno (1957-1959) a Punto de vista (1978; hoy continuada en Bazar Americano, que tiene vigencia en su versión web)4; del suplemento literario de La Nación, baluarte de la cultura liberal y Clarín (hoy edita la revista de cultura Ñ), representante del nacionalismo cultural moderado, hasta el de Página 12, en los ochenta y noventa, vocero del progresismo cultural” (Patiño 2006)5. Así como Patiño definió a las últimas décadas del siglo XX como de transición en el debate cultural y estético que luego advino (1997: 6), tomamos esa definición contextual para abordar las formas actuales de las publicaciones culturales y literarias, como modo de completar el clima de época en que la cultura, su construcción y reproducción atraviesa reformulaciones desde el protagonismo que adquirió la tecnología digital en las últimas dos décadas.

3. CONTEXTO Y ASIMILACIÓN DEL “CLIMA DE ÉPOCA”. LA SITUACIÓN DEL CAMPO EDITORIAL, LOS INTELECTUALES Y ARTISTAS EN LA ARGENTINA POS-CRISIS DE 2001

La existencia de proyectos digitales en torno al debate cultural comienza a explicarse por la reformulación del campo intelectual a partir del contexto sociopolítico que atravesó el país en las últimas dos décadas de marcada concentración económica, pero sobre todo a partir del cambio de siglo. El avance de Internet y los medios digitales, de la mano del modelo neoliberal, fue un signo que en sentido más amplio generó la incorporación de la tecnología a la producción cultural con una clara impronta modernizante (Echevarría 2009). La crisis estructural de 2001 en Argentina, que conllevó, como afirma M. Pía López (2011), una suerte de estado de disolución social, repercutió naturalmente en el mercado editorial ya previamente polarizado (Botto 2006; Gutiérrez Giraldo 2006) y, por tanto, en las formas de circulación de la literatura y las ideas (Echevarría 2009; Pron 2009). No obstante, en contradicción o no con la coyuntura si se tiene en cuenta la tendencia a las agrupaciones sociales informales, “el boom cibernético se impulsó con una economía devastada y un mercado editorial en déficit” (Echevarría 2009). Como afirma Patricio Pron, en ese contexto las editoriales dejaron de publicar libros y muchas librerías comenzaron a cerrar sus puertas; según Echevarría (2009), incluso antes de la devaluación de la moneda, publicar en papel era casi imposible para un proyecto cultural de pequeña envergadura por lo elevado de los costos. Desde ese punto, las posibilidades de realizar y sostener una publicación con fines comerciales eran prácticamente nulas. No obstante, con la devaluación muchos proyectos “se atomizaron en pequeñas editoriales impresas hechas a pulmón (casi todas con pérdida) y luego empezaron a multiplicarse en el medio digital (donde no había que pagar nada)” (Echevarría 2009). Pron (2010) remarca en esta línea a pequeños sellos independientes que desde mediados de la década de 1990 venían publicando literatura “innovadora”, de escritores entre 25 y 40 años de edad, y nuevas revistas que contribuyeron en conjunto a la conformación de público y a la aparición de nuevos autores. Esto marcó la proliferación de formas alternativas de circulación y de promoción de autores y obras, como sitios web, blogs y, en simultáneo, advinieron nuevos hábitos de lectura, más fragmentarios, “generando las condiciones para que después ese modelo se trasladara al mundo virtual” (Echevarría, 2009).

En ese contexto de reformulación de la relación literatura-mercado (Drucaroff, 2009), y en el que la crítica literaria (siempre atenta a las formas que admite la producción autónoma, en la actualidad con una esfera cultural tan permeada por lo económico [Ludmer, 2006]) ya no parece estar “controlada” por la academia, los suplementos culturales de medios gráficos se consolidaron como espacios de difusión y reproducción donde los escritores realizan trabajos subsidiarios a la escritura literaria (y rentables). Asimismo, otras revistas y publicaciones digitales se constituyeron utilizando procedimientos similares, con la novedad de tratarse de proyectos guiados por búsquedas variopintas, en general autogestionadas, que buscaban obtener visibilidad y circulación para contenidos ignorados por la agenda editorial y por tanto comercial. Lo cierto es que desde el quiebre de 2001 a la actualidad, incluso con la recuperación económica, los medios que siguen asumiendo el trabajo del periodismo cultural y la crítica por fuera de la academia protagonizan una polarización y atomización similar a la de las empresas editoriales. El campo de producción se muestra inclinado, por un lado, hacia la dependencia de grupos privados, como los suplementos de medios gráficos, y por otro hacia el objeto que nos incumbe, de perfil (en la mayoría de los casos) autónomo e independiente. Se mantiene así el halo incierto en las repercusiones de la concentración de proyectos y productos, y los interrogantes que trascienden las épocas: ¿son pocos los proyectos dedicados a la producción y discusión de ideas? ¿Son menos que en décadas pasadas? La aparición y el sostenimiento de publicaciones digitales resaltan por tratarse de espacios alternativos a las condiciones que la economía impone (ante todo, frente a los costos de edición e impresión), y también por las propuestas y distintos grados de autonomía que ofrecen respecto a la agenda cultural marcada por los grupos editoriales y los medio gráficos de distribución masiva.

Otros autores también pusieron énfasis en las condiciones materiales de producción y circulación en las que múltiples proyectos han despuntado. Malena Botto afirma que en estos años es decisivo pensar “las prácticas de edición y publicación, y la clase de materialidad de los objetos que estas prácticas producen, como una condición de posibilidad” para cualquier caracterización que se pretenda hacer de las prácticas recientes (2012). El desarrollo de las tecnologías digitales ha alterado la producción de bienes culturales, y la irrupción de Internet trastocó categorías fundamentales, como la de editor, que tiene especial interés para la producción autónoma. Daniel Link también destacó los cambios en la estructura del mercado y de la cultura en general, pero sobre todo en lo que se involucra con la cultura política en Argentina: hoy, editores, escritores y lectores han tomado posiciones en la batalla cultural que involucran a todas las instituciones de opinión pública, y más allá de la política se observan también “micropolíticas intelectuales” que generan polémica y repercusión, sobre todo en relación a la producción y reproducción de contenidos en Internet. “Hemos desarrollado un intenso debate en relación con los archivos digitales y la publicación en línea, los modos de intervención (política y cultural) en el ciberespacio, la relación de las nuevas tecnologías con los procesos de escritura y lectura. Es muy probable que sea prematuro evaluar el alcance de las transformaciones, pero lo cierto es que hoy no leemos lo mismo” (Link 2011).

Con respecto a los proyectos de edición, Sonia Budassi ubicó entre 2002 y 2006 el quiebre en la edición independiente, propiciado por la cautela de los grandes capitales ante los remesones de la crisis de 2001, que implicó una oportunidad para los editores pequeños de lograr visibilidad en librerías y medios masivos o para asociarse e inaugurar estrategias de distribución (2008). En la búsqueda de visibilidad, la dinámica se fue expandiendo en los formatos digitales, donde comenzaron a mixturarse diseño y literatura gracias a la asimilación de las pantallas. Botto destacó a blogs y espacios colectivos como bastiones autónomos del relevamiento y la producción cultural, a caballo de la edición propia; cualquier crítico, afirma, debe atender hoy a la mediación que implica la “materialización del texto en su perspectiva” (2012). Debemos atender a la articulación entre diseño y literatura en el contexto en que todo objeto textual “antes de leerse, se ve” (Mazzoni y Scelsi 2006).

Con estos antecedentes y rasgos, nuestras inquietudes sobre las formas de producción que abordamos remiten a la herencia. Por ejemplo: ¿qué lugar ocupa la ficción, en proporción con géneros más cercanos al ensayo y al periodismo, teniendo en cuenta que estos sitios admiten buena parte de la producción marginal de escritores porque les permite alcanzar, en algunos casos, visibilidad y prestigio intelectual dadas las modalidades del mercado editorial? Por otra parte: lo que sucedió con los blogs personales que apuntaron a subsistir como sitios de relevamiento cultural, ¿se trasladó a proyectos colectivos? ¿Se han constituido estos espacios como una forma de repositorio de textos críticos? Esto está relacionado con la reflexión técnica sobre las formas de preservar documentos de artistas e intelectuales, e involucra también a la arista institucional: la distancia actual entre la producción académico-científica y el relevamiento del mercado de obras.

4. PANORAMA DE LAS PUBLICACIONES CULTURALES EN LA WEB

La investigación comprende el análisis de dieciséis publicaciones colectivas6, que reúnen responsables y colaboradores en las ciudades de Buenos Aires y Córdoba, es decir, con anclaje intelectual, legal y en algunos casos institucional en las principales urbes. Esta referencia geográfica se corresponde con la concentración de la producción editorial en todos los géneros y disciplinas, según el Laboratorio de Industrias Culturales de la Nación (2006). La aproximación aquí involucra a siete publicaciones representativas de las categorías de análisis, que cubren los distintos perfiles: Anfibia, Ni a palos, Luthor, Eterna Cadencia, Bazar Americano, No retornable y Maten al mensajero.

En una primera definición categorial podemos separar las publicaciones a partir de dos dimensiones que atañen a lo que citamos como sintaxis interna: el formato y modo de publicación, por un lado, y la naturaleza de los contenidos publicados por otro. Después abordaremos cuáles son las tendencias de las publicaciones en la actualidad, y cuáles son las estrategias y posicionamientos que llevan a cabo, pero en principio estas dos dimensiones se complementan. La primera responde a las variantes observadas en los formatos y diseños de publicación, ya que el soporte es común a todos los casos (publicaciones electrónicas en la web), y también a las frecuencias y modos de publicación, que atañen a la estructura y la periodicidad del medio. La naturaleza de los contenidos, por su parte, remite al cruce propiciado por la interpretación de los datos recogidos, entre lo efectivamente publicado según la propuesta temática y formal (narrativa breve, capítulos y adelantos, poesía, ensayo, crónicas, artículos periodísticos, agenda cultural, artículos científicos, etc.) y la autodefinición o denominación que cada medio explicita, algunos como una suerte de “declaración de intereses”. Todas las publicaciones del corpus, no sólo las aquí abordadas, comparten distintos elementos y ofrecen variantes interpretativas.

4.1. Formatos, estructuras y modos de publicación

Según Artundo (2010), el estudio específico de las revistas lleva a distinguir características particulares, y esas características hablan de las decisiones de cada proyecto. Por tanto, desde el punto de vista del abordaje de campo, las características materiales de producción denotan un posicionamiento específico. En el marco de nuestro objeto, es necesario ubicar en el lugar de la materialidad a la visualidad como elemento central en torno al diseño. En las publicaciones digitales y en la web, el diseño y la presentación de estructuras, plantillas y contenidos explicitan, como mostramos en los blogs (Vigna; 2014), las primeras decisiones que atañen a los perfiles de lectura, a objetivos y tiempos de cada propuesta.

Dentro de esta dimensión podemos distinguir tres subcategorías.

• Revistas-blog, que replican el formato de un blog y establecen sus publicaciones sin apelar a un número, volumen o dossier. Actualizan sus contenidos sin una periodicidad definida, y las publicaciones se ofrecen en forma cronológica inversa, ubicando la entrega más actual arriba. El diseño y la estructura de esta naturaleza de espacios responden a la idea de “mancha” o “zona” donde encontrar los textos, con secciones definidas por una organización semántica, con etiquetas o palabras clave.

Revistas por número, volumen o dossier, que replican la tradición de la cultura impresa y las revistas en papel, aun apelando al formato digital. Son publicaciones que tienen una periodicidad definida, respetada o no pero que mantiene a grandes rasgos la secuencia de números y que también puede responder a la lógica monográfica: cada número vertebrado por un tema específico, acompañado por otras secciones fijas.

Revistas mixtas, que anuncian cada actualización de contenidos como si se tratara de un nuevo número, y ofrecen una secuencia organizada, pero cuya estructura responde a la del formato blog. Entre los elementos que ofrecen al público desde sus plantillas, se pueden encontrar los gadgets que ofrecen las plantillas de los servicios de blogging más populares (Wordpress, Blogspot), pero conjugados con la edición por número o volumen, propio de las publicaciones impresas.

En el primer grupo ubicamos a Revista Anfibia y Eterna Cadencia blog; en el segundo, a No retornable, Luthor y Maten al mensajero; como mixtas, a Bazar Americano y Ni a palos.

Anfibia7 se ofrece como una “revista digital de crónicas, ensayos y relatos de no ficción que trabaja con el rigor de la investigación periodística y las herramientas de la literatura”, como indica en una sección de su plantilla que se titula “Qué es Anfibia”. Fue creada en 2012 en la Universidad Nacional de San Martín (Buenos Aires). La visualidad que ofrece (según Artundo, “la imagen pública que una revista propone para sí” [2010]) responde a una de las plantillas que ofrece la empresa Wordpress, con un diseño simple pero impactante al mismo tiempo que prioriza los títulos de los textos publicados (en mayúsculas sostenidas), los autores y el peso preponderante de la imagen. La totalidad de la plantilla ofrece imágenes: en primer término la imagen del último artículo publicado, que se muestra en el encabezado del sitio, y luego una cuadrícula donde cada segmento ofrece una imagen y es sobre ese centro de impacto visual que se pulsa para acceder a los artículos. La prioridad está en la materia textual, aunque su primera presentación es todo imagen, como vehículo hacia la palabra, en lo que consideramos una propuesta híbrida y sobre todo dinámica, entre la sensibilidad estética y la potencia documental, encauzada tanto en lo visual como en lo formal y conceptual.

Eterna Cadencia blog8 remite al formato y a su origen editorial desde su denominación. El blog es un portal de crítica de obra y autores y noticias del mercado editorial, creado por el sello Eterna Cadencia de Buenos Aires como medio de visibilización de sus libros editados y, a la vez, como medio de relevamiento cultural y literario. Su visualidad responde también a una plantilla clásica del servicio Wordpress, donde se privilegia el contenido de los textos, con el primer impacto de los títulos (también se ilustran con imágenes, en general de libros y autores). El blog ofrece dos columnas; la más importante con los posts publicados en sentido cronológico inverso, y otra columna más estrecha con las secciones que dan cuenta del perfil y los objetivos. En esa columna se reconocen secciones como “contacto”; “actividades” que se realizan en el espacio físico de la editorial; “crítica”; un desglose temático de los contenidos, organizados semánticamente, y luego “autores de la casa”, “blogs y páginas de escritores”, “editoriales” argentinas, españolas, latinoamericanas e infantiles, “librerías” argentinas, extranjeras, “revistas” y “suplementos”, entre otras. La presencia notable de enlaces a otros proyectos, y de secciones de crítica y relevamiento de obras, da cuenta de un posicionamiento anclado al devenir del mercado editorial y su vértigo de novedades, específicamente relacionado con el fin del sello (la empresa): dar a conocer y vender. El caso de Mar Dulce Magazine9 se puede relacionar con ET: también fue creado por una editorial de Buenos Aires, aunque sus contenidos se restringen a la crítica literaria y cultural. Publican pocos textos y responde a una edición por números, aun con el formato.

Respecto a esto último, No retornable, Luthor y Maten al mensajero10 son casos representativos de la heteróclita presencia de revistas que ofrecen dossiers y números con una periodicidad específica. No retornable fue creada en 2005 y se constituye, según la concisa autodefinición, como “una combinación de palabras con imágenes que surge de una búsqueda esencialmente riesgosa: la efímera actualidad”. En el sitio, diseñado como una página web convencional, las imágenes son importantes como en Anfibia pero no tan impactantes, y también comparten el objetivo de responder a una coyuntura y “poner en el tapete” diversos temas (Weinberg 2011). No obstante, en No retornable la elección formal y discursiva cambia, ya que su estructura denota el campo de acción y búsqueda de influencia: las distintas disciplinas artísticas, y la evolución del pensamiento crítico sobre las obras y los temas que el presente despliega en las artes11. Su periodicidad se enuncia como trimestral, aunque no ha respondido con regularidad. Se ofrece por número-dossier, a partir de un tema específico.

Luthor se constituye como un sitio web de diseño simple y minimalista. En su plantilla-presentación ofrece el índice del número vigente, que siempre se compone por entre cuatro y seis artículos, y los títulos y autores publicados. No tiene secciones, ni se publica por dossier, pero sus textos tienen la orientación que su “área de interés” explicita:

La revista Luthor está orientada principalmente a la teoría literaria y temas derivados. Hay sobre todo tres ejes temáticos que nos interesan desarrollar:

1) Artículos específicamente centrados en problemas teóricos relativos tanto a los objetos, conceptos o problemas en general del análisis cultural.

2) Análisis de obras concretas (como libros de ficción, películas, obras de teatro, video juegos, etc.). Si bien en estos artículos la teoría no tiene que ocupar necesariamente el lugar predominante, es indispensable que el artículo incluya algún grado de reflexión sobre las herramientas teóricas utilizadas.

3) Reseñas de libros publicados recientemente que tengan interés para los problemas ligados a la teoría literaria o al análisis cultural en general.

Si bien estas son las tres principales posibilidades, también estamos abiertos a otras propuestas.12

En este caso, las elecciones hechas en torno al diseño se corresponden con el abordaje disciplinar que propone la revista (Artundo 2010): la sobriedad remite a su constitución como caso representativo del perfil académico, con un staff fijo13 y en estrecha relación con una institución universitaria. Puede pensarse en este sentido a revista Anfibia, aunque en ésta la política de colaboraciones (y su estética) da cuenta de una apertura más acorde a los intereses formales y temáticos. En el caso de Maten al mensajero, es representativa de otro grupo de publicaciones enfocadas en la edición en papel pero que no descuidan la potencialidad de la difusión web. Este caso ofrece una versión online de cada número, pero con rasgos particulares: presenta una simulación gráfica que reproduce la maqueta de cada número y la posibilidad de “navegar” las páginas en sentido lineal y continuo, como en la lectura tradicional. Las imágenes son fieles al producto gráfico; la maqueta que se publica hasta incluye las publicidades que son impresas en la revista. Esto da cuenta de un objetivo, coherente con el perfil en el que la historieta tiene tanto peso como la ficción y por tal razón sigue apostando a las convenciones del género: la materialización en revista o libro.

Por su parte, los casos de publicaciones mixtas que citamos son Bazar Americano14, que capitaliza una herencia decisiva en el campo intelectual, y Ni a palos15, en el otro extremo de las variantes. Bazar Americano se publica por números (lleva 11 años y más de 50), con una periodicidad bimensual, pero la explicitación de estos datos, en el sitio, está notablemente subordinada a la información de staff, colaboradores y secciones. La plantilla de inicio es simple y distingue a cada nuevo número con un color de fondo, pero tiene “funcionamiento” de blog: no parece importar demasiado el número en sí, sino lo que aparece en forma permanente en su plantilla: la estructura del staff y el detalle de los colaboradores. Como veremos, lo central en su rutina de publicación es la idea de “actualización”, relacionada con el peso que se le da a las reseñas críticas y artículos literarios. Al final de cada texto se aclara que fue “actualizado” en el número vigente, por lo que mantiene explicita una frecuencia por números pero da cuenta de su funcionamiento real: la actualización de los contenidos.

Ni a palos es la versión web del suplemento joven del diario Tiempo Argentino, editado en Buenos Aires. Ocupa, como su definición lo indica, un nicho específico (casi negado) dentro de las publicaciones culturales, que tiene también sus precursores entre los medios masivos: por ejemplo, el suplemento No del diario Página 12, editor del Radar y Radar libros16. Al igual que los mencionados, en Ni a palos web se replican los contenidos editados en papel, aunque en su versión digital ofrece una estructura de blog, a pesar de publicarse por los números atados a la periodicidad semanal del suplemento. A su vez, contiene dentro de sí a Ni.blog17, un espacio paralelo donde algunos redactores del suplemento publican artículos, ensayos y crónicas de mayor extensión. La estética web de ambos sitios combina colores fuertes, montaje de imágenes y la presencia central de la tapa del suplemento impreso semanalmente. En definitiva, toda sintaxis visual e icónica de los espacios da cuenta, tanto como los contenidos, de sus intervenciones en la coyuntura, y también de cómo intentan alterarla (Sarlo 1992: 11).

4.2. La cuestión literaria, la presencia de la crítica

Uno de los interrogantes expuestos remite a la presencia de los textos literarios en estas publicaciones, atendiendo al lugar que ocupan esos contenidos al margen de los libros. Con la investigación sobre blogs pudimos materializar un estado de la problemática de la producción en el que quedó evidenciada la tendencia a ensayar estrategias alternativas de visibilidad de obra, en particular que puedan discutir los medios tradicionales de la difusión cultural: los suplementos literarios, las revistas y la academia en muy menor medida. Todos los proyectos colectivos digitales oscilan entre el acercamiento o la distancia de las formas heredadas en esas tres “zonas imantadas” de la dinámica del prestigio en el campo intelectual.

Es pertinente a este respecto el planteo de Sebastián Hernaiz cuando afirma, por una parte, que en las revistas puede leerse una suerte de “autobiografía” de la literatura, y por otra cuando rescata una constatación desde la década de 1990 a esta parte: el notable achicamiento del espacio de lo literario en la sociedad, y por tanto de su influencia (2012). Hernaiz sostiene que en virtud de ese achicamiento, las publicaciones se esfuerzan por “diagnosticar” el presente y organizar estrategias para “hacer escuchar” sus propuestas. Las publicaciones ejecutan de modo específico, según Hernaiz, un recorte de la tradición en la que inscriben sus operaciones estéticas, que se constituye como estrategia central de posicionamiento e identificación y que funciona, además, como espejo del estado de cosas gracias el contraste que suele producirse, como afirmaba Sarlo (1992), entre ese espacio en el que cada proyecto busca ubicarse y la “geografía cultural” concreta en la que circula. Un caso representativo es Bazar Americano, cuyo pasado siempre está presente en una de las secciones (permanente) de la revista18; pero en sentido más amplio, lo que Hernaiz y otros autores describen como un recorrido en la tradición de movimientos, homologaciones y oposiciones entre formaciones e instituciones, hoy se ofrece con otro cariz dado el contexto económico, social y político en el que intentan “hacerse ver” las voces del campo intelectual. Los proyectos colectivos digitales continúan publicando textos literarios de diversa índole, pero sus tomas de posición (salvo casos específicos, como Anfibia) no responden como en el siglo pasado a oposiciones sino a intereses estéticos y sobre todo editoriales, y por tanto económicos.

Bazar Americano publica fragmentos de narrativa, ensayo y también poesía, a veces en forma de adelantos o como complemento de lo que realmente puntúa cada número de la revista: la crítica de obras. Maten al mensajero, con su perfil bien marcado, dedica su atención a la narrativa en sentido federal, proponiendo dossiers de las distintas zonas del interior del país, y ofrece una muestra de autores y prosas desde la narrativa breve y los microrrelatos. No retornable dedica una sección en cada número a cuentos, relatos y fragmentos en prosa, que acompañan a otras secciones dedicadas a la producción artística donde se expresan otros lenguajes (pintura, fotografía, diseño), y a una sección de crítica de libros; Eterna Cadencia blog, en forma manifiesta, da mucho espacio a la producción literaria en forma de adelantos de los libros publicados por el sello, y de todo tipo de autores, también extranjeros. Lo hacen a través de secciones específicas: “Ficción”, “derivas literarias”, “Crónicas”. Y también, por su perfil, ofrece material crítico, producido por escritores de su catálogo y por otros contratados. Otros proyectos no profundizados en este trabajo se dedican exclusivamente a la literatura, como La balandra19, con ficciones de autores desconocidos, pero ese último y tan discutido género que entrecomillamos, la crónica, admite interés en este orden de publicaciones porque parece operar como nexo entre los intereses literarios y los modos de intervención en el presente; es decir, en ese terreno rico e híbrido entre el carácter documental y los recursos de la ficción. Desde el punto de vista del mercado editorial, la publicación de fragmentos (a la manera de los blogs en sus años de apogeo) sigue creciendo como modo de promoción; desde el punto de vista donde se cruza la investigación periodística y las escrituras biográficas, ficcionales y non-fiction, la crónica tiene un peso preponderante, tanto en los suplementos de los medios gráficos como en proyectos como Anfibia.

En los últimos años, la oposición a la hora de identificar proyectos no parece el eje que retoma las tradiciones. Lo que puede relacionarse con esa manera de pensar la organización del campo parece estar más cerca de los géneros como forma de percepción y expresión de la realidad, y como posibilidad de nichos de distinción (Bourdieu 2010). Las revistas y publicaciones digitales, a diferencia de la tradición de revistas del siglo XX, no buscan oponerse sino distinguirse, en primer término, por la cuestión formal, que vehiculiza una posición temática e intelectual y utiliza al diseño y las estrategias visuales como fuerza de choque. Por esto, es la reflexión sobre la lógica y estructura de los formatos lo que también las implica e identifica. La discusión que en los años ‘60 y ‘70 centraba a las oposiciones ideológicas como esqueleto del campo, y en los ‘80 atendía a la disyuntiva mercado-academia, hoy genera interrogantes que parecen estar más cerca de conceptos deudores de la potencia arrolladora de las tecnologías digitales, como las distintas concepciones de la repercusión y la velocidad, como marcas de época y de políticas de producción.

4.3. Reescribir la coyuntura, dialogar con las instituciones. Aspectos externos de la sintaxis de los medios

Los formatos digitales y en red han reformulado las coordenadas espaciales y temporales de la producción y el consumo en sentido global; desde esta marca de época tendemos el vínculo entre estas publicaciones y la herencia de revistas. Y así como será necesario abordar la presencia y la naturaleza de los textos literarios que se publican, es valioso atender a los casos que renombran la matriz heredada de la investigación periodística y la lectura de la realidad, más allá de las valoraciones interpretativas, según las condiciones actuales de producción. Es decir, según cómo se concibe la realidad desde el medio y cómo se la representa. Cada proyecto concibe un espacio, objetivos y velocidades de recepción, y la coyuntura es una noción constitutiva de la dinámica de un sector de publicaciones en la web. Por ejemplo, destacan los casos que se deciden a actuar en la esfera del relevamiento periodístico, aunque sus propuestas se alejan notablemente de las de medios de prensa hegemónicos que marcan la agenda. Si la “forma revista” (Sarlo 1992), como práctica de producción y circulación apuntada a la esfera pública, es una respuesta a una determinada coyuntura, entre las publicaciones digitales esto se ha revitalizado: la propuesta de Anfibia ofrece lecturas y abordajes alternativos a la interpretación de hechos culturales, policiales, políticos que marca la agenda de la prensa gráfica y televisiva. Eso implica discutir velocidades pero también profundidades: por un lado, atender a la materia con que se moldean las lecturas de la realidad a partir de la primicia; por otro, hacer que esa materia ofrezca un contrapeso a los discursos críticos convencionales. En Anfibia lo hacen desde la investigación periodística, traducida en crónicas, ensayos y relatos de no ficción, siempre con coberturas fotográficas. Otros casos, como el de Ni.blog, incluido en Ni a palos, busca complementar con crónicas y artículos cercanos al ensayo lo publicado en papel por el suplemento del diario; esto resulta en mayores libertades para producir y para pensar los temas del relevamiento periodístico.

Pero a su vez, las categorías se complementan y los casos exponen determinadas relaciones con aspectos externos al análisis estricto de los contenidos, como la dependencia institucional. El medio digital y entorno de red también han propiciado la profundización de algunos aspectos. Entre las esferas de actuación, Artundo ha distinguido entre revistas independientes y las que responden a una institución (2010). El análisis muestra los matices de este corpus: la misma Anfibia, con su singularidad formal e interpretativa pero no temática, pone en juego una articulación sutil con la institución académica que le da sustento, que acoge el trabajo de sus creadores y responsables editoriales. Anfibia es una publicación que se afinca en una institución académica y científica pero que busca intervenir en el desprestigiado repaso de la agenda periodística de los medios; ofrece una mirada profunda, sin descuidar el componente estético de la escritura, sobre la realidad, “construyendo discurso” en paralelo sobre los episodios y hechos de mayor repercusión social.

Otras publicaciones también tienen relaciones “sutiles” con instituciones académicas y científicas, como la revista Luthor, pero ponen la atención y rigurosidad en el abordaje disciplinar, atado a la reflexión teórica más que a la cuestión formal. Esto se ve en la definición de sus incumbencias. En Luthor la dependencia institucional no es oficial, pero se sugiere en los avales de la Facultad de Filosofía y Letras sí explícitos de la Universidad de Buenos Aires: el staff tiene relación con la actividad académica y a su vez participa en todos los números. Esto presupone una dinámica más cerrada de publicación, y quizás más control sobre la línea de la revista; se abordan temas de distinta índole y lenguajes en el universo de la producción artística pero la reflexión teórica sobre cada objeto es innegociable. El resultado abarcador de los contenidos da cuenta de una lectura del presente en términos teóricos y relacionados con el análisis literario ante todo. La relación con la coyuntura es de otra densidad, como también con el acompañamiento institucional.

Otros casos ofrecen matices, como la revista Tónica o el Espacio Murena. Tónica, inicialmente lanzada como ebook, depende de Centro de Estudios Contemporáneos para la Alfabetización digital (CEC) y busca, según se expone en su sitio web, “estimular el interés por el estudio, debate y análisis del impacto de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana y en los diferentes consumos culturales, que impulsan un nuevo medioambiente técnico”20. Tónica replica una estética similar a la de Anfibia y ofrece un relevamiento crítico de libros editados y de personajes mediáticos, sobre todo con la publicación de entrevistas. Tiene un staff fijo, pero sus artículos y entrevistas están firmados por colaboradores externos; por último, su perfil es más despojado, lo que creemos habla del contexto en el que se expande: las grandes diferencias entre la naturaleza de las instituciones se traduce en las diferencias de contenidos de los proyectos. El Espacio Murena, por su parte, es un portal digital, no revista, dedicado al asiento escritural de diversas manifestaciones: crítica de libros, fragmentos de textos literarios, y otra variopinta presencia de artículos pero la crítica es el eje, como en Bazar Americano, como en No retornable; Espacio Murena se autodenomina como la “expresión virtual” del Instituto H.A. Murena, una asociación que busca establecer una amplia crítica de nuestras tradiciones ideológicas, literarias, filosóficas y políticas.21

5. CIERRE

Las publicaciones culturales y artísticas en la web continúan un relevamiento del presente (a veces inmediato) de los hechos y discusiones intelectuales, y una actualización permanente del trabajo de autores y editoriales, y por tanto erigen una concepción particular de la actualidad como ingrediente decisivo de la producción cultural y artística, aunque estas premisas sigan implicando la remisión al mercado editorial. A su vez, por el carácter virtual y “flotante” del medio, alimentan la discusión sobre las formas de almacenamiento de reflexiones e ideas y las variantes en la preservación y acceso a los documentos; formas que se renuevan en la inmaterialidad, siempre misteriosa, de lo digital. En medio de todo, la discusión estética sobre el asiento escritural de las vivencias, reconocible en la expansión de géneros híbridos y no tanto (ficciones, crónicas, ensayos, semblanzas, relatos documentales, artículos periodísticos), es desplegada por los mismos productores que siguen diversificando los proyectos.

Liliana Weinberg ha citado un concepto de François Dosse que permite ampliar a este objeto de estudio una de las constataciones de estos movimientos: la consideración de los proyectos colectivos como una estructura de sociabilidad, en tanto permiten analizar la evolución de las ideas y se ofrecen como sitios de fermentación intelectual y relaciones afectivas (Dosse 2003: 51). Esa mixtura (fermentación de ideas y sociabilidad) es pertinente para estas publicaciones porque, articuladas con el apogeo simultáneo de los espacios personales (blogs de escritores, intelectuales, periodistas), se ofrecen como un eslabón paralelo y a la vez superador de la exaltación tan aguda de la figura autoral, en este “mundo de productores” que las tecnologías digitales han propuesto y nosotros hemos reproducido en todas las esferas. Producción y sociabilidad, como expresó Hernán Vanoli (2009) en el análisis del boom editorial independiente pos crisis: la literatura desbordada.

La fermentación se sociabiliza gracias a la funcionalidad del medio digital para hacer visible cualquier voz, y también para vincular a autores y lectores. Por esto, no es descabellado pensar que la continuidad del desarrollo crítico, con sus disparidades a la hora de analizar propuestas, está en el universo de estas publicaciones en la web cuando se trata de la producción cultural e intelectual. La heterogeneidad y la hibridez que caracteriza al medio es lo que sentó las bases (en forma caótica) para la diversidad de posiciones de productos y pensamientos que la agenda de los medios muchas veces ignora, por limitaciones editoriales, comerciales y unas pocas veces ideológicas en el sentido convencional, porque la ideología es el mercado. La hibridez, entonces, formal, disciplinar, institucional y editorial, es otra marca constitutiva de este dinámico universo, que se acerca bastante a los deseos de autonomía. Ahora bien: ¿cuáles serían los rasgos de esa posible autonomía?

Una de las cuestiones que Artundo destacó en su repaso histórico por las revistas culturales del siglo XX es la de imponer una línea de acción; desde comienzos de siglo XX, aquella herencia de revistas que mencionamos en el comienzo permitió pensar un nivel nacional y también uno regional (2010). Una cartografía con características específicas. Por esos rasgos, cada revista permitía, según Artundo, ubicarse en el lugar de la referencia al pensar una línea de acción; proyectos para el conocimiento de la historia nacional, elementos para pensar el presente en cada momento histórico, según cada contexto sociocultural. Hoy, sin embargo, las publicaciones no proponen líneas de acción ni establecen la agenda discursiva; tal es la línea que abordó Hernaiz, señalando la pérdida de injerencia que han tenido décadas atrás para operar como núcleos de resistencia ideológica, o como espacios de vanguardia intelectuales y estéticos. Las revistas hoy no cumplen una función social consecuente sino que ocupan un espacio alternativo y operan como refugio. Pequeñas trincheras que producen para un grupo restringido de lectores, que en cierto modo suele seguir respondiendo a la idea de “club”, algo conocido en la dinámica del circuito editorial.

Es necesario profundizar en esta problemática a partir de los niveles de análisis que destacamos. Por un lado, la aparición de espacios institucionales que se comportan con cierta autonomía en la producción. Por otro, la continuidad del formato blog en esta expansión multidisciplinar, como una suerte de aprendizaje; lo que menguó en los espacios personales de publicación, tan marcados durante la primera década del siglo, se traduciría en espacios colectivos que quitaron del camino las ansiedades y agresiones (esa dinámica, propia de la lógica de “foro”, se encauzó en las redes sociales y autopromoción) y utilizan la estructura del formato para la discusión crítica. Por último, la conformación de espacios de reflexión periodística y expansión literaria, como sitios que discuten con la matriz de los medios gráficos convencionales. Quizás como uno de los movimientos surgidos del desprestigio de la prensa gráfica, producto de una contienda que ya tiene años sobre el poder de los medios y la injerencia de éstos en la vida política y social del país, algunos espacios proponen espacios alternativos de lectura e interpretación.

Notas

1. Consideramos al campo desde la noción de Bourdieu, como sistema de posiciones y de relaciones objetivas, espacios de juego históricamente constituidos, con sus instituciones específicas y sus leyes de funcionamiento propias, “escenarios a su vez de relaciones de fuerza y de luchas encaminadas a transformarlas y, por consiguiente, sitio de cambio permanente (1988).

2. También lo expresó Regina Crespo: “Durante el siglo XX latinoamericano fungieron como un instrumento importantísimo para que los grupos de literatos, artistas e intelectuales expresaran sus ideas y así intervinieran en el acontecer cultural y político. La comprensión de cómo se establecen y se difunden los cánones literarios, ideológicos y culturales, de cómo se construyen –se modifican, se adaptan o se sustituyen– las tradiciones locales, nacionales e incluso continentales, pasa inevitablemente por el análisis de estos vehículos de difusión y debate” (2010: 9).

3. Martín Fierro, con la búsqueda vanguardista deudora de las corrientes europeas y la experimentación formal, fue dirigida por Evar Méndez y Oliverio Girondo y reunió a autores afines como Borges y otros no tanto, como Marechal; Sur, fundada por Victoria Ocampo, supo reunir autores con un interés de intervención más allá de lo nacional; tuvo colaboradores locales y extranjeros, con nombres destacados como los mismos Borges y Girondo, Bioy Casares, Ortega y Gasset, Guillermo de Torre, Eduardo Mallea, Alfonso Reyes, Jules Supervielle, entre otros. Ambos proyectos representan la mirada extranjera y sobre todo europea sobre las discusiones políticas, estéticas y filosóficas que surgían en las primeras décadas del siglo XX en Buenos Aires.

4. Contorno, de corta pero intensa existencia, fue fundada y dirigida por los hermanos Ismael y David Viñas y supo aglutinar jóvenes escritores e intelectuales representantes de las formaciones más dinámicas del pensamiento de izquierda entre las décadas de 1950 y 1960, atentos a la articulación de lo que después los introductores de la sociología de la literatura en Argentina desarrollaron: trabajos teóricos sobre literatura y sociedad. Sarlo, fundadora y directora de Punto de Vista, es una representante de esa época, como Altamirano.

5. La Nación edita hace años el suplemento ADN Cultura, notablemente despojado respecto de la tradición de sus predecesores en el diario. Clarín también publica semanalmente, en forma separada de su edición diaria, desde 2003, la revista Ñ, que lleva más de 500 números y también lleva a cabo un relevamiento multidisciplinar de actividades, centrado sobre todo en las repercusiones del universo editorial latinoamericano. Página 12 continúa editado semanalmente su tradicional suplemento Radar, creado en 1987, dedicado al acontecer cultural y mediático sobre todo en Argentina, y dentro de éste la sección Radar Libros, dedicada a la crítica de obras. Estos suplementos reúnen la mayor repercusión mediática del campo cultural y literario, prácticamente estableciendo la agenda cultural y artística que relevan los medios gráficos importantes. Todos tienen una versión en la web, en la que replican parte de los contenidos editados en papel.

6. Anfibia, Ni a palos, Luthor, Eterna Cadencia blog, Bazar Americano, No retornable, Maten al mensajero, Otra Parte Semanal, Revista Tónica, Revista Paco, Panamá Revista, Espacio Murena, Mar Dulce Magazine, Caja Muda (Córdoba), Los asesinos tímidos, Un pequeño deseo (Córdoba).

7. http://www.revistaanfibia.com/

8. http://blog.eternacadencia.com.ar/

9. http://www.mardulceeditora.com.ar/magazine/

10. Pueden consultarse respectivamente en: http://www.no-retornable.com.ar, http://www.revistaluthor.com.ar y http://www.matenalmensajero.com

11. Se puede corroborar al recorrer las continuidades y rupturas en los distintos dossiers: http://www.no-retornable.com.ar/anteriores/

12. Esto se puede ver en la pautas de publicación: http://www.revistaluthor.com.ar/spip.php?page=pautas

13. http://www.revistaluthor.com.ar/spip.php?page=staffluthor

14. http://www.bazaramericano.com/

15. http://www.niapalos.org/

16. http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/

17. http://www.niapalos.org/?cat=3

18. En una de las secciones de la plantilla, es posible acceder a todos los números digitalizados de la revista Punto de vista, que dirigió Beatriz Sarlo en el período 1978-2008 y que dio origen a esta revista, su continuación.

19. http://la-balandra.com.ar/

20. Puede consultarse en http://revistatonica.com/que-es-el-cec/

21. Puede consultarse en http://www.espaciomurena.com/por-que-murena/

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